Así fue como el Nazareno de San Pablo curó la peste en Caracas

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La primera vez que el Nazareno de San Pablo fue sacado en procesión por una epidemia mortal ocurrió en 1696. El año del vómito negro o peste.

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La figura del Nazareno salió en hombros de la capilla San Pablo, donde actualmente queda el Teatro Municipal de Caracas, y paseó por el centro de la capital. Al llegar a la esquina de Miracielos, tropezó con una mata de limón cuyos frutos se esparcieron por el suelo. “¡Milagro, milagro!”, gritó la gente interpretando el hecho como una señal del cielo.

Al llegar a sus casas, comenzaron a tomar jugo de limón con lo cual cesó la epidemia de entonces, según las versiones. Inspirado en esa historia, el poeta Andrés Eloy Blanco escribió su afamado poema El Limonero del Señor, donde dejó ver su reclamo por la desaparición de aquel árbol. “¿Qué mano avara cortaría / el limonero del señor?”, repite como letanía el poeta.

77 años después de aquella procesión, la imagen del Nazareno fue oficialmente consagrada por Fray González de Acuña, en la capilla San Pablo. Allí estuvo durante 223 años, hasta que el entonces presidente Antonio Guzmán Blanco derribó el templo para edificar el Teatro Municipal entre 1880 y 1881. Pero fue en el año 1887 cuando el Cristo con su cruz a cuestas fue trasladado a la basílica de Santa Teresa, a una cuadra del mentado teatro.

Desde esa fecha al presente, el Nazareno recibe diariamente visitas de fieles que se arrodillan, rezan y piden. Su gran día es el Miércoles Santo cuando sale en procesión vestido con túnica morada con bordes de hilillos bañados de oro. La imagen, de 1,74 metros, es adornada en su base y marcos con 5 mil orquídeas. Desde la madrugada del martes, los devotos hacen colas vestidos de morado para entrar a la basílica a pagar promesas. Luego, la legión de devotos camina de 3 a 4 horas acompañando los pasos del Cristo por el centro capitalino.

Dos versiones circulan en torno a la creación del Nazareno. Una dice que en 1641 un emigrante canario residenciado en Carayaca, Miranda, fabricó el rostro del Jesús crucificado con madera de cedro. Otra historia dice que fue Felipe de Ribas el creador de la figura encorvada del Cristo que según le habló. “¿Dónde me has visto que tan perfecto me has hecho?”, le habría preguntado el Redentor.

José Antonio Páez devoto

Tres años después de la muerte de Simón Bolivar, el general José Antonio Páez, se confesó devoto del Nazareno de San Pablo. Incluso a partir de 1.833, Paez comenzó a vestir el traje morado en época de semana santa, según los historiadores. 

Dicen que el Nazareno le concedió un milagro al héroe de Las Queseras del Medio y por ello pagaba esa promesa anualmente. El periodista Óscar Yánez contó en su espacio televisivo Así son Las Cosas, que el primer milagro del Nazareno de San Pablo fue haber salvado a Caracas del temible vómito negro, enfermedad que llegó a Venezuela a través de un barco que atracó en La Guaira el año 1669. Como un recuerdo de ese milagro, está sembrado en una de las esquinas de la iglesia de Santa Teresa, templo que aloja al santo, un nieto de aquel limonero que tropezó con la imagen sacada en procesión y del cual se desparramaron por el suelo decenas de limones considerados como el remedio de aquella epidemia. Desde esa fecha hasta el presente, miles de fieles vestidos de morado visitan al Nazareno de San Pablo, especialmente en Semana Santa. 

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