Jornada de César Gutiérrez de 7-7 llega a medio siglo

César Gutiérrez, un infielder falconiano con apenas cincuenta juegos de experiencia antes de la temporada de Grandes Ligas de 1970, apuntó su nombre en el libro de récords hace cincuenta años al regar siete hits en siete turnos en el choque de fondo de una doble cartelera, que los Tigres de Detroit disputaron contra los Indios, en el Estadio Municipal de Cleveland, el 21 de junio de 1970.

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Tras estrenarse con los Gigantes de San Francisco y adquirir breve experiencia de 18 juegos en 1967, jugar 32 partidos en 1969 con el club de Detroit y alinear en 52 desafíos en las primeras once semanas de la temporada de 1970, Gutiérrez acumulaba 101 desafíos de oficio en la gran carpa, antes de su sobresaliente exhibición ofensiva de hace cincuenta años, y solamente en once juegos había conectado al menos dos indiscutibles.

 Para la edición de 1970 inició el calendario como el paracorto titular y octavo bate en la alineación del mánager de los Tigres de Detroit, Mayo Smith. Pero antes del compromiso de  aquel domingo, día del padre, se encontraba en medio de una sequía tan tremenda con el madero, con raquítico average de .218, que el dirigente lo había dejado en el banco en tres de los últimos cinco compromisos, incluido el de primera hora que le ganaron a la tribu 7-2.

Para el encuentro de cerrar el doble programa el estratega de los bengalíes decidió subirlo al segundo turno de la formación ofensiva. De esa forma consiguió la fórmula para que saliera del slump. En calidad de segundo bate, el criollo logró incrementar el promedio en 31 fracciones, de .218 a .249, al conectar seis sencillos y un doblete en siete turnos contra  los cinco pitchers que empleó la tribu en el juego.

Los Tigres se apoyaron en su artillería gruesa por intermedio de dos jonrones y cinco carreras remolcadas de Jim Northrup, un vuelacerca decisivo de Mike Stanley en la parte alta del décimo segundo acto  para romper el empate, otro tablazo del legendario Al Kaline y estupendas faenas de relevo de John Hiller y Tom Timmermann, quienes colgaron ceros en las últimas cinco entradas, para que los Tigres de impusieran 9 carreras por 8 y completaran la barrida.

Bate a Cooperstown
Pero el hombre noticia fue Gutiérrez, quien desató ataque perfecto de 7-7, para convertirse en apenas el tercer hombre con al menos siete hits en un juego de Grandes Ligas después de Johnny Burnett, quien ligó de 11-9 con los Indios de Cleveland, en un encuentro contra los Atléticos de Filadelfia que duró 18 capítulos, el 10 de julio de 1932, y el ex magallanero Rocky Colavito, quien con el mismo club de Detroit, el 24 de junio de 1962, ligó de 10-7 en juego de 22 innings contra los Yanquis.

El bate que utilizó Gutiérrez en el encuentro fue enviado al Salón de la Fama y forma parte de la colección de artículos históricos que se exhiben en el museo de Cooperstown porque se trata de una pieza única, con la cual se estableció la marca de más hits consecutivos (siete) en un juego de extrainning.

Este récord del venezolano fue empatado por el panameño Rennie Stennet de los Piratas, en 1975, y por Brandon Crawford, de los Gigantes, en 2016.

Así facturó los siete hits
Gutiérrez disparó dos sencillos contra el abridor derecho, Rick Austin: hacia la derecha en el primer acto y hacia la izquierda en el  tercer episodio. En su tercer  turno del encuentro, embasó por infield hit a terrenos del short contra Dennis Higgings, en el quinto inning, y frente a este mismo derecho despachó doble hacia la izquierda, en el séptimo tramo.  En su quinta visita al plato, en el octavo capítulo, dio sencillo remolcador contra Fred Lasher. Su segundo hit al cuadro del juego, otra vez por terrenos del campo corto, lo dio contra el zurdo Dick Ellsworth en el décimo. Y terminó de redondear a memorable jornada con sencillo al bosque central contra Phi Hennigan  e inmediatamente después lo capturaron en intento de estafa.

Dio el salto con Caracas
Nacido en Coro el 26 de enero de 1943, Gutiérrez se inició en la pelota en la categoría infantil, a la edad de 12 años, cuando la familia se mudó a Cabimas.

Antes de cumplir 15 años  años destacó en la categoría juvenil con la selección del Zulia para llamar la atención de Pompeyo Davalillo y Oscar “Negro” Prieto, quienes lo firmaron en 1960 para los Leones del Caracas y  lo recomendaron en Estados Unidos con la organización Piratas de Pittsburgh.

Tras dos años en sucursales de los bucaneros de clasificación D quedó en libertad. Entonces el cazador de talentos cubano Alex Pompez lo reclutó para los Gigantes de San Francisco a principios de 1963.

El 16 de abril de 1967, en el primer encuentro de una doble cartelera entre Gigantes y Rojos,  en el Crosley  Field de la ciudad de Cincinnati, fue alineado como primer bate y shortstop por el mánager de San Francisco, Herman Franks. Ocupa el 12° lugar en la lista histórica de bigleaguers venezolanos.

En su siguiente encuentro después de conectar de 7-7 aquel 21 de julio de 1970 en Cleveland, Giutiérrez falló en cinco visitas al plato contra los Senadores, el martes 23 de junio, en el Robert F. Kennedy Stadium de la capital estadounidense.

Finalizó la temporada de 1970 con promedio de .243 (de 415-101), 11 dobles, 6 triples, 22 remolcadas y 4 robos en 135 juegos. Su carrera en MLB concluyó en 1971, cuando jugó 38 partidos con Detroit.

Dejó .235 de promedio vitalicio en 223 partidos.

En la pelota profesional de Venezuela vio acción por 16 campañas con Caracas (1960-65), Magallanes (1965-69), Aragua (1969-74), Zulia (1974-75) y Lara (1975-76). Su promedio vitalicio en 631 juegos de ronda eliminatoria fue de .252 con 4 jonrones y 142 remolcadas. Integró equipos campeones dos veces: Leones en la edición 1963-64 y Tigres en el torneo 1971-72.

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Falleció en Cabimas, a la edad de 61 años, el 22 de enero de 2005.

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