Aceras y brocales | Tierras para el desarrollo

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Venezuela es un país que cuenta todavía con amplias extensiones de tierras públicas y privadas.

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– Cuando en una zona poco poblada y economía deprimida se propone un gasto público importante, que favorecerá el crecimiento económico, es necesario aplicar algunas medidas similares a las de los primeros años del Programa de Guayana. Entre ellas, preservar a tiempo las tierras públicas y adquirir las privadas que se necesitarán para apoyar la inversión y sus actividades complementarias.

– Es por ello que los planificadores territoriales deben tener claro conocimiento del catastro de las tierras que serán afectadas y así recomendar a tiempo acciones que garanticen los terrenos necesarios, sin más limitaciones que las derivadas de realizar la mejor selección de los usos del suelo, según las características propias de esos lotes, su clima, la accesibilidad y demás aspectos inherentes al proyecto.

– De esta forma, se facilitará el proceso de ocupación y el crecimiento adecuado de la zona, sin que una compra-venta de tierras entorpezca las acciones porque se ha producido un incremento de precios o un uso público derivado de la expectativa de nuevas demandas, con las consecuencias de ocupación informal de tierras, tanto públicas como privadas, cercanas a las vías de comunicación, en suelos no aptos para los asentamientos de población, donde no se han dotado servicios ni está contemplado hacerlo.

– Así, tomando en cuenta la crisis económica y financiera que afronta el país se podrá llevar a cabo un proceso de urbanización racional integral.

Tema

– Cuando se decide erráticamente, lo que sigue son parches para resolver los efectos del error. En El Hatillo se eliminó la acera oeste de la plaza Bolívar, lo que va en contra de la esencia del urbanismo, el patrimonio, la arquitectura y el sentido común.

-Primera consecuencia indeseada: la gente para cruzar desde la plaza hasta la acera de enfrente, baja unas escaleras y llega directo a la calzada no a la acera, que servía como transición, con el riesgo de ser atropellado.

-Para evitarlo, un parche: cerrar el acceso por el lado oeste de la plaza, sin solventar el problema de fondo.

-Hay solución si se repiensa y se consulta a alguien con ética, sapiencia y práctica en el tema; se corrige el entuerto preservando la acera, se mejora el andar a pie por el pueblo y se benefician las actividades en torno a la plaza y sus adyacencias.

-Eso requiere decidir con objetivos colectivos (no particulares), visión integral y conocimiento sobre la materia, y una comunidad consciente y protagónica.

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