La cultura como arma de defensa masiva

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Preservar, rescatar y consolidar nuestros valores éticos e ideológicos es la prioridad para afrontar con éxito cualquier amenaza interna o externa a nuestra sociedad y sus circunstancias.

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La historia muestra profusamente y con claridad a pueblos destruir la cultura de otros, para someterlos y explotarlos de acuerdo con sus intereses. Es la constante de las regiones que se han impuesto a otras. En nuestro caso, ayer España, hoy Estados Unidos.

En esta columna hemos sido obstinadamente reiterativos en impulsar la impostergable acción del Estado, para evitar y prevenir la acelerada y exitosa demolición de edificaciones en urbanizaciones o zonas de las ciudades, borrando la historia, la memoria y la referencia de nuestra evolución social y urbana.

Destrucción urbana que elimina nuestras raíces y por tanto nos desestructura como sociedad, como comunidad, como familias, como individuos. Lo que nos hace vulnerables ante el actual asedio desde el exterior.

Ni por esta columna ni por otros medios le llegamos a quienes tienen en sus manos esa responsabilidad, que incumplen. Hemos fracasado rotundamente.

Cuando un país (Estados Unidos) con absoluta sinceridad anuncia que para someter a otro (Irán) le va a destruir su patrimonio cultural urbano, lo menos que obliga es “…a poner las barbas en remojo”.

Debemos actuar de inmediato en una estrategia de valorar nuestras reservas patrimoniales urbanas, por supuesto en otras expresiones culturales también, pero como somos arquitectos, es ente campo donde podemos contribuir mucho.

Nadie es profeta en su tierra

En esta columna, en un curso a la Universidad Bolivariana dictado en el Musarq entre 2019-2020 y en otros eventos, hemos expuesto una propuesta de articulación de espacios públicos en Caracas, elaborada en 2017 por un equipo de jóvenes arquitectos en la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales.

Se trata de intervenciones en aceras y calles, para conformar una malla peatonal que impulse recorrer a pie toda Caracas. Pues como siempre en otras latitudes se nos adelantan. En Valparaíso (Chile) se llamó a un concurso nacional para lo mismo. Aquí lo reseñamos hace pocas semanas.

En Hamburgo (Alemania), el municipio acaba de lanzar un plan, Green Network, para unir entre si sus áreas verdes, cementerios, centros deportivos, huertos, parques y plazas, con la meta de caminar toda la ciudad dentro de 20 años sin autos. En Dinamarca y otros países ya hay otras experiencias. ¿Y nosotros qué esperamos?

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