Adentro y afuera

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La ciudadanía planetaria se encuentra sometida  a un encierro voluntario-involuntario que protege y salva de un afuera peligroso, la pandemia.

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Encierro en casa que se enfrenta con la vigilancia externa e interna, con la  ley de la sociedad  y la naturaleza.  Reclusión que nos salva de un afuera peligroso y nos exige crear nuevas relaciones, interacciones y formas de solidaridad. 

La casa – esperanza, amparo, vida y frontera protectora-  deviene en prisión que  acoge y exalta todos los miedos reales e imaginarios: la enfermedad y muerte; el aislamiento, exclusión, privación, soledad…El adentro protector conlleva la pérdida de la autonomía bajo circunstancias ajenas a nuestro control.  La casa, suerte de escondite,  define entonces el límite entre el afuera y el adentro. Afuera caótico donde las reglas ya no funcionan; donde  impera el peligro,  la  inclemencia y crudeza de la pandemia. Así,    el encierro voluntario/involuntario se torna en obligante condición de sobrevivencia.  

La casa, internamiento y retiro forzado, privación y claustro  nos conmina a modificar los hábitos de comportamiento, a la vez que ofrece la oportunidad de  un nuevo comienzo.  Aislamiento y encierro que impulsa a  revisarnos y repensarnos;  nos conmina  a lidiar con el deseo de transgredir las reglas de aislamiento,  a luchar contra el poder que supone un clausura impuesta. Muros pandémicos de reclusión tanto voluntarios como involuntarios que nos confrontan con la incertidumbre, la desconfianza y con el miedo a nosotros mismos.  Al igual que  nos motivan a  emprender una nueva lectura de la realidad y de concebir al mundo.

Situación nos confronta con el riesgo tanto desde una perspectiva objetiva como subjetiva. El riesgo no puede ser reducido a criterios objetivos, por el contrario deben tomarse en cuenta factores sociales, culturales, económicos y políticos.  De allí que en una sociedad de riesgo sea necesario diseñar una comunicación de riesgo sustentada en el  derecho de la ciudadanía a recibir información, al igual que en el  derecho de participar en el proceso de toma de decisiones.

El encierro alcanza una dimensión social y política significativa que nos brinda la oportunidad de pensar sobre la libertad, la participación, la solidaridad,   la paz y la democracia.  Nos abre las puertas a  un nuevo comienzo.

@maryclens

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