Asalia Venegas y todas las mujeres del mundo

Valera era un pequeño pueblo en 1950 cuando vio nacer a la cuarta hija en una familia de 12 hermanos. Carlos Venegas y Blanca Simancas, originarios de Escuque, decidieron bautizar a la pequeña, Asalia. Escogieron el nombre en honor a una bella flor de pétalos perennes y que contra viento y marea crece en suelos ácidos.

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Y pudiera parecer casual, pero es una definición perfecta para Asalia Venegas: una luchadora perenne que siempre avanza contra viento y marea con sus ideas y convicciones bien plantadas.

Como una forma de conmemorar el Día Internacional de la Mujer y como un humilde tributo decidí escribir sobre ella no solo porque encarna las luchas de las mujeres, sino también porque es mi madre.

Quienes me conocen saben que recibí de ella –y de mi padre- una formación sólida, cálida y humana. Me enseñaron a creer con pasión, a luchar con firmeza y a caminar con honestidad en un humilde hogar donde nunca faltaron los rostros de Bolívar, el Che, Fidel y hasta Marx.

A pesar de lo que muchos piensan, mamá Asalia nunca me dio formación ideológica. Jamás se sentó a explicarme qué ocurrió en 1917 en Rusia, quiénes eran los bolcheviques, qué significaba ser de izquierda.

En vez de eso, decidió enseñarme con el ejemplo. Y con un ejemplo me enseñó lo que necesitaba saber sobre el feminismo:

Mi papá se hizo conocido por su faceta literaria y periodística y, en algún momento olvidado, en algún rincón no divisado, un amigo los presentó.

– Este es Earle Herrera…y ella es la esposa de Earle Herrera.

Y la respuesta de Asalia fue precisa y contundente.

– Mi nombre no es “la esposa de Earle Herrera”, me llamo Asalia Venegas.

¡Ya entiendo!, fue lo primero que pensé. No recuerdo qué edad tenía, pero era un niño. Sin embargo, ese día entendí la esencia de las luchas feministas.

Quien la conoce sabe todos los pasos que ha dado Asalia Venegas con el feminismo: se siente y es todas las mujeres del mundo. Siempre ha luchado por lograr la igualdad que tanto necesita el mundo. Y para reforzar su misión formó su familia en un hogar de puros hombres (dos hijos y mi padre).

Ese día que pronunció su nombre y lo antepuso a una definición de propiedad, entendí el papel de ella en mi casa, en la universidad, en el ámbito profesional, en el mundo, pues. Por supuesto, aún me queda mucho por aprender.

Y no en vano, se sumó a las filas de la Revolución que lideró el único presidente de este país que ha hablado de feminismo y de la mujer como base fundamental para una sociedad más justa: Hugo Chávez.

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Han pasado más de 100 años desde que se declarara esta fecha en la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague y aún falta mucho para alcanzar ese estado. Ojalá algún día podamos lograrlo. Mientras, vaya mi reconocimiento a todas las mujeres luchadoras en su día y en cualquier día.

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