Crack universal

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Si nada vale nada, todo se vale. Cuando las bolsas de valores ya no tienen valores reina la degradación general, como en el crack del 29, cuando la devaluación fue tan radical que culminó en la apoteosis de la ruindad nazifascista, esa dilapidación genocida del decoro.

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No soy economista, por lo que no me improvisaré como analista financiero. Pero puedo divagar sobre los contornos de la actual debacle bursátil. Porque además la catástrofe no es solo económica sino que el lado oscuro de la Fuerza tiende a envolver el todo, como la nada invade el mundo en La historia sin fin. El siglo XXI nos está quedando bello.

Viene rodando aguas abajo desde no sé cuánto tiempo y nada nos dice dónde va a parar ni si va a parar siquiera el saco de canicas escaleras abajo. La humanidad se repone de sus debacles, como se repuso de la Segunda Guerra Mundial, pero hay que ver cuánto tiempo y trabajo tomó. Y no todo se recuperó, como las vidas que se dilapidaron en los campos de exterminio y los bombardeos indiscriminados a las ciudades. A la ciudad alemana de Dresde la devastaron aunque no tenía importancia militar sino artística. Toda esa riqueza inapreciable de la Florencia del Norte se perdió en cuatro bombardeos en una tormenta ígnea a doce días del final de la guerra. Para eso sirven las devaluaciones, para que esa devastación no importara.

En mis años mozos detestábamos a dirigentes de derecha como Rómulo Betancourt, Charles de Gaulle, Winston Churchill, John Kennedy. Los sigo abominando pero al compararlos con los líderes actuales de la derecha hasta los echo de menos, mira tú. Entre De Gaulle y Macron hay un abismo que da vértigo. Podría balbucir otras comparaciones pero sería morboso.

La actual devaluación bursátil puede sustentar la aceleración de la degradación general. No solo se deprecian las monedas, las acciones, los bonos, sino las estructuras humanas, como ya está pasando en ese apocalipsis cotidiano y crónico que llamamos Medio Oriente, el escenario hacia donde nos dirige el capitalismo, hacia donde quiere llevar a Venezuela el triunvirato Trump-Duque-Bolsonaro. Es por eso que no nos estamos dejando.

Hace unos meses predije una gran epidemia por aquí. No soy adivino, solo se veía venir.

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