De dónde venimos y a dónde vamos

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Lo crudo y lo cocido. Lo humano y lo divino. Lo inmediato y lo distante. Lo que nos impacta en su cercanía y nos llama a la acción, o la exige, están en este momento sobre las mesas de todos.

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Tenemos más de ochenta días viviendo en la urgencia de la pandemia. El rigor de la información en sus muy distintas expresiones convoca a la sensatez de tomar medidas estrictas (en lo cual Venezuela ha dado un buen ejemplo).

Pero las interrogantes son muchas, y acompañan el estado de alerta o forman parte de él. Todos pensamos en el futuro y pronunciamos con inseguridad el enunciado: -Cuando esto pase-.

¿Pasará? Las proyecciones señalan un futuro muy diferente desde todas las perspectivas. Pero además en este presente estamos tejiendo el día a día,inventándolo, con las herramientas validadas para tal cosa. La circunstancia de enfermarnos (aunque no sea de coronavirus) entra en el abanico de posibles, igualmente la acción de cambios en muchos territorios, entre otros la situación de quienes salieron del país y ahora están en proceso de regreso, con suspensión de vuelos, y muchas otras novedades inesperadas, etc.

Este panorama, sin embargo, incluye el que se vaya despertando la creatividad en muchos sentidos, activando la búsqueda de nuevas propuestas para la vida cotidiana de cuarentena. Pero la base está en nuestras raíces culturales,de dónde venimos, ¿qué herramientas tenemos desde tiempos ancestrales para enfrentar una circunstancia como ésta?.

Continuamente recibimos información de profesores de educación media o inicial, que están motivados en la construcción de estrategias para clases virtuales, cosa que pone en acción a todos los que tienen oportunidad de contar con el servicio comunicacionales , ello conduce a la activación del aprendizaje de nuevas tecnologías para quienes las ignoraban, por no ser parte de su cotidianidad antes. El mundo cambió, pero ello nos lleva a desarrollar nuevas habilidades y subterráneamente y a la vez a realimentar muchos conocimientos ancestrales, en salud mental y física, en alimentación, construcción, y resistencia a la pérdida de la razón, conocimientos en muchos casos,( sin que tengamos conciencia de ello) que podrían venir de ancestros inesperados, como Amalivaca y su hermano Vocchi, recordados en la mitología de los tamanacos como creadores de la Humanidad y del río Orinoco, en lo que insiste el poeta Luis Alberto Crespo.  

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