Escuela en la radio

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La cuarentena no termina todavía, así que conviene diversificar las vías para llegar a las y los escolares, ofreciéndoles posibilidades de aprendizaje en casa. Un canal útil es la radio: todas las emisoras oficiales podrían contribuir, presentando la misma programación en horarios alternos, y a ellas podrían sumarse emisoras comunitarias y privadas que lo desearan. Dada la urgencia, no es seguramente posible preparar radio-clases en todo el sentido del término. Pero sí es viable ofrecer programas de orientación educativa, útiles y amenos, de unos veinte minutos de duración y organizados en bloques por nivel.

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La misma idea puede adaptarse a estudiantes de diferentes grados, modulando el temario y la complejidad. Así, para tratar temas de historia los periodistas radiales pueden entrevistar a algún historiador, y al final el Ministerio de Educación puede incluir sugerencias de actividades para los oyentes. Serían labores como hacer una línea de tiempo, elaborar un diagrama de flujo o dibujar la escena de un evento histórico importante de manera creativa. Especialistas pueden presentar recetas sencillas, al alcance de los niños, explicando el valor nutricional de sus componentes. Para hablar de distintas regiones de Venezuela es factible invitar a geógrafos, y enriquecer el programa con música típica de cada zona. Luego, las y los escuchas pueden hacer mapas, dibujar paisajes de su propia localidad o escribir sobre un viaje que hayan hecho a otro lugar del país.

En el caso de las Ciencias Naturales, educadores del área pueden sugerir experiencias de química o física caseras, como la preparación de mezclas y soluciones o la de “juegos” con la luz, entre otras. Es instructivo proponer la elaboración de modelos de sistemas del cuerpo humano con materiales de desecho. Y sin salir de casa es posible observar animales: aves, pequeños reptiles, arañas, insectos… Algunas emisiones pueden ser interactivas, invitando a las y los oyentes a hacer preguntas o comunicar sus experiencias. Además, vale la pena reutilizar programas ya existentes. Por ejemplo, el que en los años noventa hizo el Cenamec, de matemáticas. O los que hasta hace poco narraban cuentos para niños en distintas emisoras. Por otra parte, Fe y Alegría tiene experiencia en radio educativa y podría ayudar.

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