Metamorfosis estratégica

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La globalización corporativa y financiera desata conflictos caóticos que no tienen la forma de la guerra entre Estados, sino el control mediante el desorden continuo, para dominarnos, es el imperio del desorden.

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Este imperio corporativo y multilateral del desorden ha elaborado un gran compendio de doctrinas en asuntos internacionales. Obama y el uso de armas no convencionales; bloqueos, congelación de fondos, sabotajes, embargos y lista negra, subsidios, empréstitos, tratados bilaterales y convenios comerciales: poder suave.

Caos constructivo, infowar, operaciones psicológicas, promoción de manifestaciones, protestas violentas, ingobernabilidad, finalmente forzar la renuncia del jefe de gobierno e intervención militar. Aprendieron de Sun Tzu que la guerra es engaño y simulación, engaño como el de las Torres Gemelas, que Bush usó para reescribir la doctrina de seguridad nacional y ataques preventivos, Ley Patriota que desmontó la Constitución norteamericana.

En este contexto de militarismo global, insurge la propuesta cívico-militar de Chávez. Metamorfosis estratégica de elementos tácticos y estratégicos disuasivos: adquisición de naves y aeronaves, radares, misiles y milicianos.

Especial mención merecen los equipos electrónicos rusos, cuyos impulsos electromagnéticos pueden apagar los ojos del contrario sea éste quien sea. Viéndose severamente afectada la superioridad electrónica que alude nuestro enemigo. Asimetría para neutralizarlos.

 Fundamental resulta nuestra resolución moral de ser libres de cualquier imperio y dominación. Hoy, en esta hora crucial, convertimos esa resolución en un credo, e igual a Palacios Fajardo el 5 de julio de 1811, decimos: Venezuela es libre y va a ser independiente. Venezuela se basta a sí misma y triunfará de cuantas se opongan a su felicidad. Venezuela será habitada por hombres libres o el sepulcro funesto de sus actuales moradores. Venezuela será un pueblo independiente o dejará de existir entre los pueblos de la tierra.

Pedimos, entonces, se declare nuestra absoluta independencia de todo poder extranjero, evidente o enmascarado en instancias con apariencia moral o de experticia científica fraudulenta.

Es un imperativo de la nación el canon del ejemplo de Bolívar, la República y lo humano. No es sólo una obligación moral, ética, justa, vital, sino patriótica.

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