Ni es neo, ni es liberal

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Celebró la 50ª edición el Foro Económico Mundial de Davos el 21 de enero en la localidad suiza de Davos. Bajo el signo de dos falsedades: No es neo, es viejísimo y no es nada liberal, sino opresor.

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Desde hace medio siglo, el foro reúne políticos, empresarios y representantes de organizaciones sociales para buscar soluciones a problemas globales desde una visión neoliberal: primera contradicción.

Temas: 1 económicos, 2 ambientales y 3 en 2020; todo lo unía el reestreno de una falacia entre banqueros: “construir un mundo más sostenible e inclusivo”.

Los conferencistas enfatizaron en su versión de la economía, pero, escamotearon lo relativo al ambiente y peor, “un mundo sostenible”. Solo posible si se acepta la igualdad entre los seres. El valor equidad está execrado en este foro.

Como lo hace cada año, la ONG británica Oxfam expuso su informe sobre desigualdad mundial.

Sus datos evidencian que la búsqueda de la igualdad es un mero saludo a la bandera. Lo real, 2.153 multimillonarios del mundo tienen más riqueza que 4.600 millones de personas que constituyen 60% de la población del planeta. Punto.

Además, entre 2017 y 2018 la fortuna de una élite de personas, alrededor del mundo, se incrementó en 900.000 millones de dólares, mientras que la riqueza de la población más pobre se redujo en 11%.

En América Latina y el Caribe, la fortuna de los milmillonarios aumentó en 10%, al facturar 36.000 millones de dólares adicionales -coca incluida-.

Según el estudio, hoy 26 personas acumulan la misma cantidad de dinero que cuanto poseen 3.800 millones pobres extremos en todo el mundo.

La cifra revela aumento de la brecha de desigualdad; el año anterior el número de privilegiados era 43.

La desigualdad produce conflictos entre los seres humanos. Para Fromm no es enfermedad de “naturaleza humana”, sino efecto de estructuras sociales que la determinan.

El final lo dejo para resaltar que el autoproclamado estuvo en ese foro, para “proclamar su conciencia neoliberal”. Y patear su esencia social cristiana y despreciar la frase de San Agustín de Hipona: “Quién toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quién a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia”. Peca al despreciar a los desvalidos sociales y desfalcar los dólares USA de ellos. En fin, ¿qué se puede esperar de un rastrojo de Davos?

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