Trabajo escolar en casa

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Las clases se encuentran suspendidas, para protegernos del coronavirus, pero no estamos de vacaciones: docentes, padres y estudiantes deben evitar que la labor educativa se pierda durante estos días. No se puede congregar al alumnado para indicarle tareas, pero es posible utilizar otros mecanismos como las redes sociales o el correo electrónico. Incluso, una llamada telefónica o un mensaje de texto sirven para señalar temas a trabajar y dar instrucciones sencillas, como mandar a hacer una “línea en el tiempo” o un tríptico con texto e ilustraciones. Las propias familias, sabiendo los temas pendientes, pueden ayudar a niñas y niños a ubicar actividades pertinentes en el libro escolar o en la internet.

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En lo posible, hay que superar lo más trillado, pues deja pocos aprendizajes. Me refiero a tareas como cuestionarios que se pueden responder simplemente copiando del libro, con preguntas del tipo: ¿cuáles son las partes de la oración? o ¿qué es la fotosíntesis? Tampoco constituyen retos suficientemente interesantes solicitar la elaboración de un cuadro resumen (clases de animales y algunos de sus rasgos, principales batallas de la Independencia y sus fechas y protagonistas…) o la reproducción de un dibujo esquemático con nombres (corte de una flor, estados de Venezuela y sus capitales…). Aunque estos últimos tipos de propuestas parecen exigir más reflexión, a menudo es factible resolverlos casi a ciegas, copiando de un texto sin realmente asimilar.

Conviene ir explorando opciones más sustanciosas, que inviten al estudiantado a pensar, aplicar nociones y ser creativo. Los mapas mentales son buenos, por su combinación de palabras clave e imágenes. Otras ideas: entrevistas imaginarias (a Luisa Cáceres de Arismendi, a un árbol de cacao…), “el viaje de…” (de una arepa en nuestro sistema digestivo, de una gota de agua que se evapora de un charco…), investigaciones usando la teoría recibida en el aula (dos plantas de mi casa, la vida de mi mascota, otro lugar de Venezuela que conozco o que conoce un familiar mío…), partir de un artista para también crear (ver tres autorretratos de tres pintores diferentes y hacer el propio, leer dos buenos poemas sobre la amistad y luego escribir uno…). Estudiar en casa puede ser estimulante y distraído.

@AuroraLacueva; [email protected])

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