Una actividad creativa al mes

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Los problemas de nuestra educación requieren soluciones nacionales integradas, no son suficientes para resolverlos las iniciativas personales o locales, aunque se multipliquen. Debemos presionar porque esas soluciones nacionales empiecen a desarrollarse con acierto y constancia. Sin embargo, emprender en el ámbito de nuestra influencia en acciones positivas, más allá de la mínima rutina, no es para nada despreciable: puede evitar en parte el continuado deterioro de las escuelas, mantener encendida una luz de esperanza y apoyar las buenas políticas generales cuando se den.

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Entre las acciones beneficiosas que las educadoras y los educadores podemos cumplir en la institución educativa y/o en el aula creo relevante la de “una actividad creativa al mes”. Al proponerla, no implico que las demás actividades sean prosaicas, sino que aun en circunstancias difíciles puede resultar posible desarrollar con cierta frecuencia alguna labor educativa de especial interés, distinta a las del día a día. Son actividades que despiertan la curiosidad del estudiantado, llaman a su reflexión crítica, estimulan su expresión artística, les proponen colaborar en la solución de algún reto, vinculan teoría y práctica, o permiten la interrelación con la comunidad, entre otras posibilidades valiosas.

Por ejemplo: visitas a lugares cercanos (una panadería, una estación de radio…), invitados en clase (artesana, farmacéutico…), experimentos químicos con sustancias caseras, diseño y construcción de pequeñas máquinas, juegos matemáticos de ingenio, taller de poesía, siembra de árboles en el entorno… Y, como estas, muchas más que las y los docentes planifiquen, dentro de lo factible y a la vez pedagógicamente enriquecedor. Las mismas pueden convertirse en un tiempo particularmente atractivo dentro de la jornada escolar, e incluso a veces en un núcleo para la generación de nuevas iniciativas.

Pero no nos engañemos: nuestra grave situación educativa exige cambios globales de gran envergadura. Empezando por un acuerdo de convivencia democrática entre todos los factores políticos, que dé estabilidad y confianza, seguido de entendimiento básico en el área económica que paren el deterioro y permitan aprovechar nuestras potencialidades.

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