Y luego, quedarse con ella

Es un capítulo contra Venezuela, a manera de aberraciones contadas, que delata la ignominia de un desvergonzado, la traición de otros desvergonzados que roban y venden el país donde nacieron, y la actual pretensión de un presidente imperialista de considerarse dueño de una República que declaró su independencia hace más de 200 años, pero hoy quieren apoderarse de ella y adueñarse de sus riquezas como en los viejos tiempos del colonialismo y del coloniaje. Lo que sigue ha quedado en nuestras mentes como la intención perversa en nombre de “La libertad de Venezuela”, en los términos de la narrativa de John Bolton: “… Describí lo que estábamos pensando en una reunión ahora reducida a solo Kelly y yo, pero Trump insistió en que quería opciones militares para Venezuela y luego quedarse con ella porque “en realidad es parte de los Estados Unidos”. 

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Lo que acabo de transcribir no se puede dejar pasar inadvertido; por ello, léanlo bien, venezolanos y amigos extranjeros, estén dentro o fuera del país. Es un fragmento del capítulo “Venezuela Libre” del libro “El cuarto donde sucedió”, o en su texto original: The room where it happened, escrito por el ex asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump. No hay dudas de una misión y el objetivo de una potencia imperial contra un pueblo que no ha cometido nunca agresión alguna contra otro pueblo u otro país. 

El trasfondo de toda esta trama de agresión continuada contra Venezuela, y no precisamente de apoyo al pueblo venezolano o defensa de su democracia, se aprecia en los siguientes fragmentos del libro de Bolton: “… Más tarde esa mañana, hablé con Trump, quien ahora quería garantías en relación al acceso post Maduro a los recursos petroleros de Venezuela… Trump luego le aseguró a Guaidó que lograría el derrocamiento de Maduro, y mencionó aparte que estaba seguro de que Guaidó recordaría en el futuro lo que había sucedido, era la forma en que Trump se refería a su interés en los campos petroleros de Venezuela…” 

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No se olviden de la siempre recordada predicción de Bolívar y de la abominable doctrina Monroe, o del “destino manifiesto” o del abuso del imperialismo norteamericano de considerar a la América Latina como su “patio trasero”, pretendiendo tomar, “uti dominus”, como dueño, los territorios y recursos de los países latinoamericanos. Contra la Venezuela de hoy no han podido ni podrán porque somos, históricamente, insumisos.

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