Política y negocios “casan bien” para EEUU en cierre de Directv

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Política y negocios no casan bien, es una vieja conseja que se toma muy en serio, pues se corre el riesgo de que se sospeche que esa unión beneficie intereses personales, grupales o empresariales. Por eso muchos consideran que hay que separar ambas cosas: O estás en una parte o estás en la otra.

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Detrás del cierre de las operaciones del proveedor de televisión por satélite Directv, propiedad del gigante estadounidense de las telecomunicaciones AT&T, hay intereses, ajenos a sus clientes en el país, que ya comienzan a develarse y que van en contracorriente del referido postulado. Y es que todo parece ser válido en tiempos de coronavirus, más aún para los que gobiernan Estados Unidos y las corporaciones.

Por un lado, con el cese de las operaciones de Directv en la nación, que argumenta su salida por las sanciones de EEUU contra Venezuela, se buscó afectar al gobierno de Nicolás Maduro; y por el otro dar pie a AT&T para que diversificara su negocio, vía HBO Max, en el streaming, tipo Netflix, con el fin de atraer mayor audiencia a internet.

Para mediados del pasado mes de enero, la agencia AP difundía el cable AT&T under pressure to defy Maduro’s censors (AT&T bajo presión para desafiar a los censores de Maduro), en el que decía que el gobierno de Donald Trump presionó a la multinacional, con sede en Dallas, Texas, para desconocer la legislación criolla.

Cinco personas, bajo anonimato, señalaron que AT&T se encontraba en la disyuntiva entre acatar la ley venezolana en materia de telecomunicaciones o apegarse a los planes de la oposición y EEUU con el eventual riesgo de perder la licencia para operar en el país.

La antichavista Globovisión. Una semana atrás, el 7 de enero, Carlos Vecchio, miembro de Voluntad Popular y agente muy activo de la oposición radical en Washington para pedir sanciones contra el país, recordó en su cuenta en twitter: “La @globovision traidora que desinforma y sirve como herramienta de la dictadura saldrá de la parrilla de Directv. Medida del Tesoro de EEUU así lo obliga”.

Un año antes, específicamente el 8 de enero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro estadounidense, incluyó a Globovisión en un grupo de 23 empresas venezolanas sancionadas por “corrupción”.

El canal privado, otrora televisora radical antichavista en el período 2001 -2013, se mantenía en la parrilla de Directv en virtud de que la Ofac le emitió el referido día una licencia para que continuara operando por un año, la cual no fue renovada posteriormente por EEUU.

Visto que Globovisión, que fue presidida por el ultraradical Alberto Federico Ravell, actual jefe del centro de comunicaciones del diputado Juan Guaidó, no salía de la parrilla, amparada en leyes criollas, AT&T acotó: “Debido a que es imposible que la unidad de Directv de AT&T cumpla con los requisitos legales de ambos países, AT&T se vio obligada a cerrar sus operaciones de tv de paga en Venezuela”.

Diciembre de 2019. En Venezuela fue uno de los diciembre más llevaderos en el último lustro, período en que ha arreciado las sanciones de EEUU contra el país.

En esa nación del norte, en ese mismo mes, funcionarios del Departamento de Estado se reunieron en Washington con ejecutivos de AT&T “y los exhortaron a que ayuden a frenar la maquinaria propagandística de Maduro, según cinco personas al tanto de lo hablado”.

Según el texto de AP, el encuentro se produjo tras varios meses de contactos entre AT&T y la oposición venezolana.

“Bajo un plan que promueve en coordinación con el Gobierno estadounidense, Directv, la operadora televisiva más grande de Venezuela, reincorporará a su programación una media decena de canales de noticias internacionales que los reguladores venezolanos prohibieron en años recientes, de acuerdo con las fuentes”, rezaba el texto. El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, fue informado de las gestiones y dio su respaldo al plan para presionar a Directv y socavar a Maduro, se señalaba en la publicación.

En deuda y por el streaming. Para diciembre de ese mismo año, AT&T, que adquirió en 2015 a Directv por US$48.500 millones, se convertía, de acuerdo con la BBC de Londres, en la empresa más endeudada del mundo. Su deuda ascendía casi a US$180.000 millones.

“AT&T, líder del mercado en casi todos sus negocios, tiene activos valiosos, y una práctica constante de inversión a largo plazo”, decía en ese entonces la agencia de calificación Moody´s.

Uno de los segmentos en los que no lidera es el del streaming, en el que quiere posicionarse y competir con Netflix, Amazon Video, Apple, entre otros.

Para lograr tal fin, la multinacional, dueña de Time Warner, que agrupa a las cadenas CNN, TNT y TBS, centra sus esperanzas en HBO; y realizó una inversión entre US$1.500 millones y US$2.000 millones para desarrollar contenido propio.

Para este mes, AT&T prevé, a través de HBO Max, lanzar una plataforma (streaming) que aunará la oferta de entretenimiento de HBO y Turner. El servicio debutaría con un precio de US$14,95 al mes.

Se estima que a América Latina y España lleguen versiones locales a finales de año o principios del 2021. Su precio será el más alto entre “todos los jugadores del streaming”.

Analistas ven con sospechas el cierre de su subsidiaria en Venezuela, y consideran que solo fue una excusa para que Directv ahora ofrezca el servicio vía streaming.

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