En Sabana de Uchire salvan animales silvestres del fuego y traficantes

La docente integral convirtió el patio de su casa en hogar de protección para la fauna silvestre.

En el patio de su casa, con conocimientos básico de enfermería, una maestra de primaria ha cuidado ejemplares de gavilanes, búhos, osos hormigueros, timacos y perezas que se salvaron de incendios forestales, de cazadores furtivos o de traficantes de animales. A todos los devuelve a su hábitat natural.

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Laura Buenaños vive en el sector El Progreso de la población de Sabana de Uchire, municipio Bruzual del estado Anzoátegui, en donde sus vecinos reconocen su trabajo.

Confiesa que los conocimientos básicos de enfermería enseñados por su madre, le han permitido salvar a muchos animales, tantos que dice que perdió la cuenta. Una amiga veterinaria que vive en Caracas, la asiste en algunos casos.

Actualmente tiene en la sala de su casa una pereza adulta que le mataron a su cría y un cachorro que sobrevivió a una quema de árboles en el caserío Manarito.

A los dos los juntó para salvarlos. Al perezoso bebé se lo llevaron primero, con algunas lesiones se había salvado de un incendio forestal de los que comúnmente provocan en la zona los campesinos para despejar la tierra que usarán para sembrar.

A los pocos días le llegó la noticia de un ejemplar de pereza adulta oculta en el mismo bosque, que lloraba desconsolada la muerte de su cría. Ella se metió “en ese monte” y tardó siete horas en localizar al animal para llevarlo a su casa con la esperanza que amamantara al perezoso que ya tenía bajo su cuidado. Después de varios días, la hembra adoptó a la cría de pereza y ambos se recuperan.

Laura tampoco se quedará con ese par. Dijo que ya encontró un lugar donde liberarlos próximamente, por la generosidad de un productor agropecuario que ofreció un espacio en su propiedad para recibirlos.

Esta mujer de 37 años de edad, docente integral de sexto grado en la escuela Vuelta Grande de la misma zona, recuerda con tristeza la muerte de dos timacos canelos (las describe como aves no voladoras de gran tamaño como el avestruz), porque no pudo conseguir lombrices de tierra para alimentarlos, aunque cavó hasta un metro de profundidad en su patio.

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Buenaños dice que el peligro más grande de la fauna silvestre en la zona es la caza. “Los matan sin piedad alguna”.

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