Historias de cuarentena: Caramelo llegó desde Colombia a Maturín

Gracias a gente de buen corazón la perra llegó a su destino. Cortesía
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Yeniuska Muñoz junto a su pequeña Caramelo, una perrita mestiza de pincher de siete meses, por razones mayores decidió dejar a Aguachica del Cesar en Colombia para volver a Venezuela. Ambas  tuvieron que pasar por la frontera colombo-venezolana para llegar al estado Táchira.

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Fueron recibidas en el punto de atención social integral del municipio Pedro María Ureña donde cumplieron con el tiempo de la cuarentena establecida para quienes regresan al país. Allí también a la mamá humana se le aplicaron las pruebas para corroborar que no exista un posible contagio de coronavirus, mientras que la perra fue revisada por un equipo veterinario.

La alegría inundaba a Caramelo porque finalmente iba a poder al estado natal de su dueña, sin embargo todo se tornó en su contra cuando la aerolínea que les iba a prestar el servicio comercial hasta Monagas informó que la perra no podía abordar el avión por no contar con un kennells o caja de viaje.

Con mucha tristeza, Yeniuska tuvo que retirarse y dejar a la cachorra al cuidado de una trabajadora del aeropuerto,  quien se ofreció para reguardar a la can por unos días, mientras se conseguía un modo y el implementó necesario para hacerla llegar a manos de su familia. Los días pasaban y la fecha de encuentro para entregar a Caramelo era indefinida, por todas las medidas implementadas por la pandemia.

En busca de ayuda para Caramelo, el teniente de bomberos y abuelo humano de la pequeña mestiza,  Jesús Muñoz, decide contactar al equipo de la Misión Nevado en Monagas, desde donde la coordinadora regional se comunica con el equipo nevadista de Táchira. Yonan Ovalles, coordinador del colectivo tachirense,  asume  el compromiso de buscar y hacer posible la llegada de Caramelo a tierras orientales para reencontrarse con su la madre humana.

Yonan y sus compañeros empiezan la búsqueda de un kennells para realizar el viaje. Resultó efectiva por un tiempo, pero al momento del vuelo no permitieron que Caramelo viajara porque el tamaño de la caja no era el adecuado.

Entre tanto, la Misión Nevado Táchira seguía buscando una caja más grande para iniciar el viaje. Después de varias llamadas, Jesús Muñoz logró contactar con el director de Inparques, José Criollo, quien facilitó un kennells grande, logrando por fin que Caramelo emprendiera su viaje a Monagas.

Con los brazos abiertos su abuelo humano recibió a la cachorra en el aeropuerto de Maturín. La llevó hasta el hotel donde está alojada su mami Yeniuska y juntas realizan la cuarentena social para prevenir cualquier contagio del covid-19. Una vez cumplida esta medida sanitaria, gracias a la Misión Nevado y gente de buen corazón Caramelo podrá llegar finalmente a su hogar venezolano.

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