Hogares temporales deben brindar protección

Karina Villanueva

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Catalina es una perrita de raza poodle mini toy, que fue rescatada de la calle sucia y descuidada, era súper agresiva, con garrapatas y pulgas. Esta pequeñita permaneció un mes en un refugio del que salió en adopción a una casa donde al poco tiempo la devuelven. 

Posteriormente, pasa a vivir en un hogar temporal, donde se observa su incapacidad de socializar con otras mascotas, así como temor y agresividad hacia los humanos. Este copito de nieve fue una víctima más de aquellos que pensaron que ella es un juguete u objeto y no un ser vivo. 

Es común escuchar a las personas que se encuentran en la búsqueda de mascotas, bien sea para una persona, familia, niño, adolescente, la novia: “quiero que sea pequeño”, “quiero un poodle pequeño” “que no coma mucho”, “que ocupe poco espacio, porque vivo en apartamento”. 

Ante estas afirmaciones, comienza el miedo y la desconfi anza del representante de la fundación o asociación animalista o del proteccionista independiente. La razón es simple: quieren en verdad un perro de juguete, un peluche que no coma, que no orine, que no defeque, o quieren un peluche viviente para regalar. 

Al poco tiempo, este concepto trae como consecuencia, cuando el perrito deja de ser tan pequeño o cachorro, su abandono en la casa de otra persona o en la calle, donde se escapa y la probabilidad de que muera a consecuencia de enfermedades o por agresiones de perros más grandes es elevada. 

Adoptar, comprar o recibir en regalo una mascota es incorporar a un ser vivo a su vida. Como todo ser vivo, tiene necesidades no solo de alimentación, hidratación y cuidado de salud, sino también afectivas. 

 Los poodle mini comúnmente sufren de ansiedad por separación, lo cual los lleva a ser destructivos y ruidosos. Si llegó a casa y encontró cojines rotos o si sus vecinos se quejan del ruido del perrito, este requiere entrenamiento adecuado y no golpes, los cuales provocarán que el perro sea potencialmente peligroso, que no tenga una vida feliz, y que además muera prematuramente. 

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Teniendo en cuenta lo destructivos y ruidosos que pueden ser sin el adecuado entrenamiento, recuerden que el perro no aprende con tan sólo escuchar donde debe y no debe hacer sus necesidades, así que tiene que armarse de paciencia para adiestrarlo a que lo haga en el espacio adecuado. 

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