Luego de un par de décadas de su nacimiento, la televisión venezolana vivía su primera gran etapa de modernización, gracias a la decisión gubernamental de autorizar las transmisiones a todo color.
Los dos canales que monopolizaban el rating producían telenovelas a montón, para cubrir los horarios de mayor competencia, mientras el público criollo ya se había acostumbrado al sonsonete mexicano que completaba la oferta dramática.
Algún que otro seriado argentino se colaba en las parrillas de programación, aunque sin causar gran impacto. La presencia de Puerto Rico, Perú y Colombia en el mercado internacional se retrasaría unos cuantos años más.
Ese era el panorama en 1981, cuando el director general de la Televisora Nacional Canal 5, Ricardo Tirado, en la búsqueda de alternativas para captar televidentes, volteó la mirada hacia el otro gigante continental de la industria: Brasil, específicamente, hacia el imperio Rede Globo.
Las negociaciones llegaron a feliz término. El ejecutivo venezolano logró un acuerdo muy ventajoso: pagar cada capítulo a 100 dólares, que, al cambio oficial de la época, eran 430 bolívares. Aparte tendría que encargarse del doblaje del portugués al español.
Hecha la tarea relacionada con el idioma, La esclava Isaura llegó a la pequeña pantalla criolla, en el horario estelar de las nueve de la noche. Además de representar el hito de ser la primera telenovela brasileña transmitida en el país, se convirtió en un boom, peleó con los grandes canales, dibujó un nuevo horizonte en el terreno dramático e impulsó la industria del doblaje que, hasta el momento, estaba dominada por los mexicanos.
Querido villano
Cuando llegó a Venezuela, La esclava Isaura ya había funcionado en Brasil. Su estreno fue el 11 de octubre de 1976 y se mantuvo al aire hasta el 5 de febrero de 1977. La historia original, basada en la novela homónima de Bernardo Guimarães y adaptada por Gilberto Braga, contó con 100 capítulos que fueron reducidos a 34, para su comercialización internacional.
Contó con las interpretaciones protagónicas de Lucélia Santos, quien debutó como actriz en esta producción, cuando solo tenía 19 años; Edwin Luisi y Rubens de Falco, el villano que alcanzó altos índices de popularidad.
De Falco, además, fue el galán de otra historia que cautivó a los televidentes criollos: La sucesora. Al lado de Susana Vieira, terminó de abrir la compuerta a las realizaciones del vecino país. Dancing days, Vale todo, Tieta, entre otras, continuaron con la misión de presentar al público una mirada distinta del género.
La referida popularidad alcanzada por De Falco hizo que Venevisión lo contratara, en 1982, para encabezar el elenco de La bruja, al lado de Flor Núñez y Daniel Lugo.
El tiro
Aunque Luis Ricardo Tirado Bennett nació en Nueva York, el 22 de marzo de 1936, era venezolano. Investigador, escritor, locutor, periodista y actor estuvo vinculado a la industria televisiva y al ámbito cultural.
Junto a Luis Guillermo García, fue responsable del bautizo de Mirla Castellanos como “La Primerísima”. Ocupó cargos importantes: director de TVN5, jefe de promociones de VTV, jefe de RRPP de RCTV, presidente de Fundarte y director de la Escuela Nacional de Cine y TV.
García dejó valiosos libros: Historia del cine venezolano, Memoria y notas del cine venezolano y Amores públicos (dos volúmenes). Murió el 3 de diciembre de 2008, en Caracas




