El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, aseguró que el papa León XIV se encontrará durante su próximo viaje apostólico con «una Argentina herida», marcada por la pobreza estructural y las tensiones políticas. Las declaraciones del prelado intensifican el debate público frente a las cifras oficiales difundidas por la administración libertaria.
El viaje papal, programado del 8 al 11 de noviembre, adquiere una marcada relevancia política. El arzobispo delineó un panorama complejo que contrasta de manera directa con el relato oficial sobre la evolución económica del país.
Tras oficiar misa en la catedral metropolitana, García Cuerva detalló que el sumo pontífice observará un país atravesado por la división y la intolerancia institucionalizada. La autoridad eclesiástica subrayó que el dolor principal radica en el porcentaje elevado de ciudadanos que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad económica.
El diagnóstico eclesiástico desató un cruce discursivo con el Ejecutivo nacional. Horas antes de las afirmaciones del arzobispo, el canciller Pablo Quirno había descartado cortocircuitos fundamentales entre la Casa Rosada y la jerarquía católica, bajo el argumento de que la administración de Javier Milei redujo la pobreza a la mitad en casi tres años de gestión.
El reconocimiento de las divergencias ideológicas
Frente a la postura oficial, García Cuerva eligió la franqueza institucional al admitir los desencuentros con la gestión gubernamental. El referente de la Iglesia reconoció la voluntad oficialista de buscar consensos, pero ratificó la existencia de profundas discrepancias que no deben ocultarse.
La confrontación de modelos trasciende la coyuntura económica y toca el núcleo ideológico del oficialismo. Javier Milei ha cuestionado de manera sistemática el concepto de justicia social, pilar fundamental de la doctrina social de la Iglesia católica y eje de la prédica pastoral orientada hacia los sectores desfavorecidos.
Los últimos datos oficiales delinean un complicado panorama económico y social: la actividad cayó en el segundo trimestre del año, se destruyen puestos de empleo formal y solo se crean trabajos precarios, y la pobreza trepó en el primer semestre del año al 32,3 %, con 1,7 millones de pobres más que en el segundo semestre de 2025.




