Cuando es mamá quien se encarga de elegir y preparar los platos de los hijos, en general los resultados son beneficios para la salud y el peso corporal. Científicos de la Universidad de Granada, España, han confirmado que existe una asociación significativa y directa entre el estado nutricional de los niños y quien les prepara la comida. Así, los hijos cuyos menús son preparados por sus madres suelen estar mejor alimentados y sufrir menos obesidad, en tanto que su estado nutricional tiende a empeorar cuando una persona diferente a la madre se encarga de preparar el menú familiar.
La cuestión de quién elabora la comida a diario es muy importante, según los autores del estudio, y en la actualidad continúa siendo la madre la figura familiar que mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos y la mejor preparada, en términos de conocimientos alimentarios, para la elaboración y el mantenimiento de una óptima alimentación familiar.
• La relación del niño con su objeto primario, la madre, y hacia la comida están unidos uno con el otro desde el principio -explica la psicóloga Carmen Rojas-. La gratificación está mucho más relacionada con el objeto (el padre y/o la madre) que da el alimento que con la alimentación en sí misma, pues ese objeto les proporciona el sentimiento de seguridad.
• De acuerdo a Rojas, lo que comemos, cómo lo comemos y cuándo tiene mucha importancia. Todo el ambiente y la preparación para esta reunión familiar a través de la alimentación, así como la actitud que se mantiene durante ese encuentro, nos proporcionarán las bases para crear el especial vínculo que nos trae la ceremonia de la comida.
MENÚ ASESORADO
«Construir unos buenos hábitos alimentarios, con paciencia y mostrando una actitud saludable y positiva hacia la comida es el factor inicial y más importante. Estos hábitos debemos transmitirlos no sólo cuando estamos comiendo, sino desde que escogemos y compramos los alimentos en el supermercado, en la cocina preparando la comida, en la propia mesa…», aconseja la psicóloga Carmen Rojas.
Para prevenir el sobrepeso infantil es aconsejable ofrecer a los niños a partir de los 20 meses de edad una variedad de pequeñas porciones de distintos alimentos para que ellos mismos elijan lo qué quieren comer. Dar a los pequeños libertad de elección tiene «un impacto positivo en la formación de hábitos saludables de nutrición» y les «protege de una futura obesidad o sobrepeso», comenta Rojas.
Los expertos han encontrado que los niños que se alimentan solos suelen comer más carbohidratos que los alimentados con papillas, cuyos alimentos favoritos son los dulces. Los resultados sugieren que los infantes que se destetan para alimentarse con sus propias elecciones aprenden a regular su consumo de alimentos, lo que les lleva a un menor índice de masa corporal (IMC) y a preferir los alimentos sanos, como los hidratos de carbono.
EN COMPAÑÍA FAMILIAR
No quedan dudas: comer con la familia ayuda a los niños a mantenerse más delgados y sanos, según estudios dirigidos por la investigadora Amber Hammons, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (Estados Unidos). De acuerdo a este análisis, los niños que comían tres o más veces a la semana con sus familias eran el 12 % menos propensos a tener sobrepeso que los que comían pocas veces o ninguna vez con sus familias y además el 20% menos propensos a comer dulces, alimentos fritos, gaseosas y otros alimentos no saludables.
Comer juntos cinco o más veces reduce la probabilidad de una mala nutrición en el 25 %, y los niños que comían con sus familias también eran el 35% menos propensos a tener un trastorno alimentario, tales como atracones, purgas, tomar pastillas para adelgazar o laxantes, vómitos o saltarse las comidas, según reveló la revisión de los estudios.
De allí que es importante que los padres conozcan la contribución de la familia en los resultados positivos relacionados con la nutrición y sepan lo que pueden hacer, sobre todo con la obesidad y los hábitos alimenticios, y el papel que pueden desempeñar.
REQUISITOS Y HÁBITOS
• La dieta infantil debe ser completa e incluir los tres alimentos principales del día: desayuno, comida y cena, alimentos de los tres grupos: 1) Cereales y tubérculos que proporcionan la energía para poder realizar las actividades físicas, mentales, intelectuales y sociales diarias.2) -Leguminosas y alimentos de origen animal que proporcionan proteínas para poder crecer y reparar los tejidos del cuerpo. 3) Agua, para ayudar a que todos los procesos del cuerpo se realicen adecuadamente y porque ella forma parte de nuestro cuerpo en forma importante.
• Los alimentos naturales obviamente tienen mayor cantidad y calidad en sus nutrimentos, por lo que la comida chatarra, no debe ocupar el primer lugar de consumo, aunque facilite las tareas de quienes preparan la comida.
• En nuestra cultura, se exagera del consumo de carne y se dejan a un lado los cereales, verduras y frutas, favoreciendo así la obesidad y muchos problemas por la falta de vitaminas y minerales.
• Para prevenir enfermedades infecciosas se debe cuidar mucho la calidad, frescura y forma de preparación de los alimentos. El lavado de manos antes de prepararlos y comerlos es un hábito que debe fomentarse en los niños desde muy pequeñitos.
• La dieta infantil debe cubrir las necesidades de nutrientes, más que dispuesta a comer mucho. Cada persona tiene capacidad diferente para comer y no se debe imponer la misma cantidad a todos, esto en lugar de beneficiar, ocasiona muchos problemas en las comidas familiares.
• Es importante que los niños aprendan a comer de todo y si hay algo que no les gusta, tratar de no darlo y buscar un alimento sustituto de los nutrimentos que contiene. Lo importante son los nutrientes, no el tipo de alimento en especial.




