Luego de semanas de rumores, el animador Henrys Silva hizo pública su renuncia al canal que lo vio nacer artísticamente, para emprender nuevos proyectos. El 31 de agosto, apareció por primera vez, a través de la pantalla de Venezolana de Televisión, como figura central del programa Con Silva de noche, en referencia al horario dispuesto para su transmisión: las nueve.
Lo que al principio lucía como un estreno más, dentro de los movimientos habituales de la industria, ha ido revistiéndose de una importancia que, ojalá, no sea alucinación.
En primer lugar, por las propias características del nuevo espacio: el rescate de la presencia de público en vivo, para aumentar la energía en el estudio; la proyección cuatro veces a la semana (lunes, martes, jueves y viernes), para ofrecer una alternativa a los televidentes; y el contenido de entretenimiento puro, para que la gente pueda irse relajada a la cama.
En segundo lugar, por las aparentes consecuencias que ha tenido, en tan poco tiempo. La más inmediata involucra a Leonardo Villalobos, quien llegó a un acuerdo con los ejecutivos de Globovisión, para conducir un programa propio que también irá en el horario nocturno.
El estreno de Esta noche está previsto para el 14 de septiembre, cuando el talento marabino retomará su carrera televisiva, luego de lo que significó su experiencia en El show del mediodía, en La Tele Tuya, al retornar de República Dominicana.
Como si esto fuera poco, también ha trascendido que Televen no quiere quedarse en la partida, como diría algún narrador hípico. Después de evaluar varios proyectos que han terminado engavetados, la alta gerencia le dio el visto bueno a Bono de noche, que significará el regreso de Annarella Bono a la pantalla chica, de la cual ha estado alejada durante un lustro. La promoción de este espacio ya comenzó a través de las redes sociales, aunque todavía no hay fecha de estreno.
El panorama pinta bien, muy bien. Porque pone de manifiesto el interés por rescatar el prime time, en la televisión venezolana, que puede ser el arranque de un refrescamiento en el resto de la parrilla de programación. Porque, más allá de que las propuestas puedan parecerse mucho, poco o nada, las personalidades de los conductores serán la clave para decantar las preferencias de la audiencia que tendrá dónde escoger.
Y porque, definitivamente, en cualquier ámbito, la competencia es clave para elevar la calidad del servicio y esto redunda en beneficios para los consumidores que, en el caso que ocupa, son los televidentes.
De vuelta al comienzo de estas líneas, ojalá Con Silva de noche haya comenzado un nuevo ciclo en la historia de la caja de vidrio, como la bautizó Eduardo Liendo.




