Las charlas esquineras en Cuba son muy sabrosas, y si el tema es el Béisbol, eso es pasión de la buena.
También esas tertulias se vuelven memorables cuando es la música la protagonista.
Y cuando de música se habla hay un nombre de mujer que no tiene discusión pues todos están de acuerdo: María Teresa Vera, alma y vida de la Trova Madre, como ellos mismos designan al movimiento musical que impactó profundamente en la mayor de las Antillas y en el continente.
Descubrirla, para quienes no hemos nacido en Cuba es un acontecimiento importante, y bien pueden preguntarle a Iván Pérez Rossi, o a Vladimir Sosa Sarabia.
Cuando una fotografía en la década de los treinta del siglo pasado revela a una mujer con una pierna sobre una silla tocando su guitarra y cantando, sin duda se está en presencia de una mujer de armas tomar, convencida de lo que hace.
Y así fue María Teresa Vera, quien a los 16 años ya estaba revolucionando los aires musicales de La Habana.
La Fundadora del Sexteto Occidente, que se dio el lujo de tener como su contrabajista a Ignacio Piñeiro, o como su segunda voz a Lorenzo Hierrezuelo durante 27 años mucho indican de la impresionante musicalidad de la Trovadora Mayor de Cuba, sin dudas.
Ella estrenó “Longina”, “Sobre una tumba una rumba”, “En la alta sociedad” y “Veinte años”, y ahí están, eternos en su voz de profunda cubanía.
En lo personal hay voces femeninas que no saldrán jamás del altar de mis querencias: Lilia Vera, Toña La Negra, María Bethania, Susana Baca, Mercedes Sosa, Cesária Évora y la extraordinaria María Teresa Vera. Pero lo de María Teresa, por lo adelantado a su tiempo, es especial.
Nació un día como hoy, hace 126 años. l
@lildelvalle




