Una comitiva del estado Miranda formalizó ante la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional, una solicitud para declarar oficialmente al tequeño como patrimonio gastronómico e histórico de la nación, además de instaurar el 21 de octubre como su Día Nacional.
La petición se planteó ante la segunda vicepresidenta del Parlamento, diputada América Pérez, con la presencia de la subcomisión respectiva, liderada por la diputada Luisa González.
El presidente de la Fundación Somos Guaicaipuro, Álbaro Delgado, explicó que la propuesta busca celebrar anualmente esta emblemática preparación en coincidencia con el aniversario de Los Teques, una iniciativa respaldada por la Alcaldía de Guaicaipuro, el alcalde Farith Fraija, maestros tequeñeros y la ciudadanía en general.

Durante su intervención, el cronista oficial de Guaicaipuro, Manuel Almeida Rodríguez, sustentó el valor histórico de este bocado surgido de la cocina de las hermanas Báez y, particularmente, de Josefina Báez, quien comenzó a envolver tiras de masa sobrante en queso para luego freírlas. Almeida subrayó la trascendencia de este símbolo culinario al catalogarlo como “una pieza que representa la identidad cultural, el valor creador de nuestro pueblo y, específicamente, de las mujeres que han sostenido la cultura, la identidad y el alma del pueblo venezolano”. En el encuentro también estuvieron presentes Frank Teixeira, artífice del tequeño con Récord Guinness de más de 15 metros elaborado en 2023, y Juan Báez, nieto sobrino de las fundadoras de la receta.
Por su parte, la secretaria de Patrimonio de la Gobernación de Miranda, Mariam Martínez, destacó que esta petición consolida la ruta patrimonial iniciada tras investigaciones históricas, la publicación del libro «El Tequeño es de Los Teques» y su reconocimiento como Bien de Interés Cultural de la Nación en 2023. Martínez recalcó el impacto socioeconómico y cultural del tradicional pasapalo al afirmar: «Promovemos el reconocimiento y la labor de una gran mujer, Josefina Báez, (…) de valorar su importancia como elemento de nuestra culinaria que combina el sabor del queso blanco venezolano con una masa delicada que lo envuelve, lo ha elevado a las cocinas más exigentes, convirtiéndolo en el favorito de todos». Asimismo, enfatizó la necesidad de sumar esfuerzos institucionales para blindar esta manifestación de soberanía, cohesión e identidad familiar en el inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial venezolano.




