En los últimos años, el consumo en Venezuela ha incorporado de forma creciente el pago fraccionado como alternativa frente a la escasez de crédito bancario tradicional y la limitada capacidad de compra de contado. Aplicaciones de «Compra ahora, paga después», traducción del inglés «Buy Now, Pay Later» (BNPL), crédito directo de comercios y, más recientemente, alianzas entre la banca y las cadenas de retail, se han convertido en mecanismos habituales para acceder a bienes de consumo, tecnología y servicios del hogar.
El pago a cuotas ha ganado terreno en Venezuela en un contexto donde el acceso al crédito bancario formal sigue siendo limitado y el poder adquisitivo de buena parte de los hogares no siempre alcanza para cubrir de contado compras de mayor monto, como electrodomésticos o equipos tecnológicos. En ese escenario, las aplicaciones fintech de «Compra ahora, paga después», el crédito directo de comercios y las alianzas entre bancos y cadenas de retail compiten por un mismo espacio: facilitar el consumo cotidiano fraccionando el pago. Entender cuál de estas vías concentra la preferencia, y por qué, ayuda a dimensionar cómo se está reconfigurando la forma en que los venezolanos financian su día a día.
Sin embargo, esta modalidad de financiamiento no está exenta de tensiones. Facilita el acceso a bienes que de otra forma quedarían fuera de alcance en el momento de la compra, pero también implica comprometer ingresos futuros en cuotas periódicas, en un entorno económico donde los salarios no siempre se ajustan al mismo ritmo que los precios.
DatosUN buscó entender esta realidad entre nuestros lectores, preguntando: con qué frecuencia e intensidad recurren a estas modalidades de financiamiento, cuáles prefieren, en qué categorías de producto las consideran más útiles, y cómo perciben su impacto en los hábitos de gasto y los riesgos asociados. El objetivo no es evaluar una plataforma o servicio en particular, sino construir una fotografía general del fenómeno del pago a cuotas como práctica de consumo cotidiana.
La encuesta se realizó entre el 11 y el 19 de agosto de 2026, con una muestra total de 465 personas. Veamos los resultados.
Usan más Fintech que la banca tradicional
Iniciamos nuestro análisis preguntando a nuestros lectores sobre la frecuencia en la que utilizan, al mes, las cuotas financiadas o a cuotas. El 46,2% de los encuestados recurre al pago a cuotas de forma puntual o semanal: un 26,7% solo en emergencias o gastos indispensables, y un 19,6% de forma semanal. Un 18,1% adicional dice preferir pagar de contado, mientras que el 35,7% afirma no utilizar ningún sistema de financiamiento a cuotas.
Entre quienes sí financian sus compras, las aplicaciones de «Compra ahora, paga después» (BNPL) independientes —de origen tecnológico o fintech— son la modalidad más usada, con el 38,1%. Le sigue el crédito o fiado directo del comercio (25,8%), las tarjetas o líneas de crédito bancario tradicional (20,7%) y, en último lugar, las alianzas directas entre comercios e instituciones bancarias (15,4%). Los datos sugieren que, al momento de financiar el consumo cotidiano, las fintech independientes tienen más peso que la banca tradicional en sus distintas formas.
BNPL de Cashea y Banco de Venezuela los más populares
Dentro de quienes usan aplicaciones BNPL independientes, Cashea concentra el 95,6% de la preferencia, muy por encima de plataformas como Krece (3,5%) y Yummy Fun (0,9%).
Entre quienes usan alianzas o servicios bancarios en comercios, más de la mitad —58,7%— eligió el servicio de Crédito Inmediato/BNPL de Banco de Venezuela como el de mayor uso o confianza. Le siguen las alianzas de Banesco con retail y supermercados (19,6%), Farmatodo con Banco Mercantil (13,0%) y la alianza de Banco Provincial con retail y supermercados (8,7%).
Lo usan para comprar tecnología
Al preguntar en qué categoría de productos consideran más útil o necesario contar con la opción de pagar a cuotas, el 42,5% de quienes usan financiamiento señaló electrodomésticos, tecnología y equipamiento del hogar. Le sigue alimentos, víveres y mercado para el hogar con 33,1%, salud, medicinas y cuidado personal con 18,4%, y ropa, calzado y entretenimiento con 6,0%.
Sobre cómo ha influido la posibilidad de pagar a cuotas en los hábitos de gasto cotidianos, el 46,2% dice que le permite adelantar compras necesarias, y un 26,4% adicional afirma que solo lo usa cuando es indispensable. El resto se reparte entre quienes sienten que exige llevar un control estricto (10,4%), quienes ven comprometida una parte fija de su presupuesto quincenal (6,7%), quienes afirman que no ha cambiado sus hábitos (6,0%) y quienes lo asocian con la posibilidad de acceder a productos de mejor calidad o mayor monto (4,3%).
Sobreendeudamiento, el principal riesgo
Consultados sobre el principal inconveniente o riesgo del pago a cuotas, el 44,8% señaló el sobreendeudamiento por acumulación de cuotas quincenales como su principal preocupación. Le siguen los recargos o comisiones frente al precio de contado (25,4%), el monto de la inicial solicitada (19,4%) y los límites de crédito o la falta de comercios afiliados en su zona (10,4%). El riesgo percibido se concentra más en la gestión del compromiso financiero a futuro que en las condiciones de acceso al crédito.




