El hallazgo de 60 geoglifos zoomorfos y fitomorfos, de los cuales 17 están catalogados, realizó en Falcón, un equipo multidisciplinario de científicos, entre ellos antropólogos, paleontólogos y zoólogos, formados en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm).
La localización de los geoglifos, a 102.7 kilómetros al noreste de la ciudad de Coro, Falcón, se produjo a través de imágenes satelitales y chequeos preliminares de campo, que sugieren ser dibujos de la era precolombina, similares a los descritos en Perú y Bolivia.
Felipe Torrealba, técnico en exploraciones arqueológicas, jubilado del Centro de Investigaciones Antropológicas y Paleontológicas (Ciap) de la Unefm, informó del hallazgo que hizo cuando investigaba, junto con un equipo de la Universidad Central de Venezuela, lo que se suponía era el lugar donde habría impactado un meteorito en la población de Pedregal, municipio Democracia. Torrealba evidenció la presencia de una trama de geoglifos en los municipios Democracia, Dabajuro y Buchivacoa en el occidente de Falcón.
Ya han identificado 17 geoglifos de líneas geométricas. Son figuras de animales y árboles que indican, según comentó el especialista, que pudieron haber sido realizados por antiguos pobladores de América.
Su forma similar a otros geoglifos encontrados en Nazca, Palpa y en Titicaca, en Perú y Bolivia; hacen este descubrimiento especialmente importante para el proceso de investigación arqueológica de la Unefm y del país, por lo que la segunda parte de la expedición es el estudio antropológicos de estas formas para ver la data de las mismas.
Líneas de tierra
Los geoglifos son figuras dibujadas en laderas de cerros o en planicies; donde se usaron técnicas de adición de piedras con tonalidades oscuras de origen volcánico, a manera de mosaico, o un proceso de decapado que consistía en quitar el extracto superficial del suelo para dejar expuesta las partes más clara y con menos oxidación y otra era colocar piedras oscuras para dar forma a las figuras que representan, según mencionó, una solitaria expresión de la vida de los primeros pobladores de Venezuela.
Los más notables del mundo son los de Nazca, en Perú, con 2.000 años de antigüedad y declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad. En Venezuela sólo se conocen los reportados en el año 1.948, un yacimiento de geoglifos en el estado Carabobo.
La investigación realizada por el equipo de arqueólogos, paleontólogos y estudiantes, mostró interesantes geoglifos. Uno cuya silueta conforma una figura con líneas geométricas, ubicado en una meseta aproximadamente a 700 metros de altura cercano a la población de Pedregal, lugar que se cubre con agua en épocas de lluvias.
Ocupa una superficie de 5 a 18 hectáreas. El glifo tiene una longitud de 353 m de largo y 175 m de ancho. También fueron localizados hacia el occidente de Coro, informó Felipe Torrealba, geoglifos que representan una variedad de figuras como aves, mamíferos y réptiles.
Entre las más notables se encuentran un morrocoy, una cotorra o loro falconiano, un pez y figuras fitomorfas verticales que asemejan árboles.
El equipo
Junto a Felipe Torrealba, quien también es restaurador de bienes arqueológicos y paleontológicos, cooperaron en la excursión, costeada por ellos mismos, la doctora Angela Martino y el doctor Alexis Arends, ambos zoólogos del Centro de Investigaciones de Ecología y Zonas Áridas (Cieza) de la Unefm.
También participaron jóvenes investigadores voluntarios del Instituto Falconiano para la Investigación y Desarrollo de las Zonas Áridas y Costeras (Infalcosta) y la botánica Miriam Díaz; un equipo que enriqueció el análisis de estos descubrimientos.
La importancia del hallazgo realizado, según el cabecilla de esta expedición Fernando Torrealba, es poder demostrar los pasos que siguieron por toda Suramérica los antiguos pobladores precolombinos, cuyas características culturales pueden observarse en todo el continente sur, y que sólo son visibles desde el espacio.
Felipe Torrealba
Nacido en el estado Lara, Felipe Torrealba ha dedicado gran parte de su carrera profesional a la investigación y la expedición en el estado Falcón. Estudió en el Instituto de Conservación y Restauración de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1.980; fue conservador y restaurador del museo arqueológico de Quibor, estado Lara y fundador del Laboratorio de Conservación 1.981; además de conservador y restaurador del Museo de Cerámicas Histórica y Losa Popular de la Unefm 1.982 -2003.
Explorador y expedicionista del Centro de Investigaciones Antropológica y Paleontológica de la Unefm (1980-2003), comenzó su labor en el Centro Científico La Salle (Lara) y en el Museo de Ciencias Naturales e Historia Natural, asistente del hermano Esteban Bassil. Entre su experiencia está haber sido restaurador para la exposición de cerámica Arqueológica para el V Centenario de la llegada de Alonso de Ojeda a Venezuela, restaurador y conservador de la colección de fragmentos de cerámicas del Departamento de Antropología y Arqueología del Ivic; curador de la Colección de Arte Alberto Henríquez; la más importante del occidente de Venezuela; y fue el coautor del descubrimiento de la tortuga fósil Stupendemys Geographicus, la más grande del mundo que tiene una data de 11 millones de años.
Fue asistente del reconocido arqueólogo José María Cruxent, y lo acompañó en expediciones en Panamá donde exploraron un asentamiento humano del siglo XVI. En Falcón, lo acompañó en sus descubrimientos en Taratara donde se encontraron muestras ancestrales de los primeros indígenas de Venezuela y fósiles prehistóricos.








