InicioJabón de olorCarupanazo, Porteñazo, OPEP, antiOPEP y platillos voladores en tiempos de Rómulo Betancourt 

Carupanazo, Porteñazo, OPEP, antiOPEP y platillos voladores en tiempos de Rómulo Betancourt 

Un 5 de mayo estalla el golpe de estado conocido como el Carupanazo, su aplastamiento lo corona el gobernador Canache Mata con abundantes fusilamientos, golpeando una vez más el sustentáculo moral de un gobierno que hizo su prestigio denunciando los crímenes de Marcos Pérez Jiménez. 

El gobierno bien quisiera ocultar los fusilamientos, pero alguien fotografió la fila de cadáveres contra un improvisado paredón verde y la imagen sale en la portada del próximo número de la revista Élite. Decenas de miles de copias riegan al mundo la sangrienta verdad. Es que la cadena de publicaciones de Miguel Ángel Capriles está en la guerra contra Betancourt desde el bando de derecha. Así, los titulares de Últimas Noticias constituyen una antología de ultraísmo derechista que con frecuencia deviene en antiadeco y golpista, y los editoriales de La Esfera llaman a una cruzada anticomunista, que disfrazadamente acusa al partido AD. El más famoso de tales textos se titula «Sálvese quien pueda», es un editorial firmado por Oscar Yánez y prácticamente califica a Acción Democrática de comunista. Es un llamado golpista lopecista a los coroneles que hace pocos años recibieron el sable en la Escuela Militar de manos del general Pérez Jiménez.

Hay guerrillas comunistas en las montañas del estado Trujillo, en las de El Charal, en las de Falcón. Apellidos con resonancias caudillescas parecen ser los preferidos para quienes escogen comandantes guerrilleros: Gabaldón, Manuitt, Urbina, Bravo. Otros son de extracción más reciente: Petkoff. Arden las fábricas norteamericanas; la Ciudad Universitaria es cuartel de guerrilleros urbanos; las residencias universitarias, depósito de fusiles y bombas. El gobierno tortura. Eligio Anzola Anzola, a quien Pedro Estrada interrogaba con el único y eficiente auxilio de un tabaco encendido, ordena ahora suplicios sin cuento en la región de Barquisimeto. Actúan asesores norteamericanos en todos los Teatros de Operaciones militares. Y estalla El Porteñazo

La enorme base naval de Puerto Cabello, la más grande del país, se pronuncia contra Rómulo Betancourt el 2 de junio de 1962. Es el fruto de una conspiración larga y bien preparada, muy definida ideológicamente, que ya vivía en tiempos de Pérez Jiménez y fue activa subterráneamente el 23 de enero de 1958. Producirá la primera batalla con uso de armas modernas en Venezuela y el correspondiente elevado número de muertos. Militar, es de signo esencialmente comunista y la matizan hombres de la gran burguesía de Valencia, ciudad frustrada en su potencial industrial a causa de la adhesión de Rómulo Betancourt a líneas norteamericanas, bajadas a través de la CEPAL, que sustituyen la industrialización real que avanzaba Pérez Jiménez por una pseudoindustrialización de ensamblaje, la llamada «Sustitución de importaciones». Los apellidos de ricos valencianos que se asocian a esta rebelión comunista son los mismos que, por una lógica de maduración de muchas cosas, actuarán contra Chávez en 2002. Puerto Cabello es la salida natural de Valencia para las exportaciones.

El doctor José Antonio Giacopini Zárraga  era vicepresidente de la Shell en aquel momento, abandonó a las diez de la mañana del día inicial de la rebelión una reunión de la asamblea de Fedecámaras que sesionaba en Mérida y cruzó en una avioneta privada como a las once sobre la base naval de Puerto Cabello. Contempló desde arriba el vuelo rasante de los aviones de guerra que bombardeaban la base. Las respuestas de las baterías antiaéreas de ésta estremecieron el aire y la frágil aeronave, que continuó su viaje a Caracas. Allí esperó Giacopini las noticias, preparado para trasladarse al palacio de Miraflores e integrar una junta de gobierno. Espera inútil. Sabedor de que un levantamiento que dura más de un día puede empujar a pronunciarse a todas las guarniciones del país, Betancourt había ordenado reducir el alzamiento de Puerto Cabello sin reparar en medios ni en población civil. 

Uslar Pietri vs. Pérez Alfonzo y OPEP

Cada quien tiempla a Venezuela para su lado, así se da la polémica televisada entre Arturo Uslar Pietri y Juan Pablo Pérez Alfonzo, el ministro de Minas e Hidrocarburos de Betancourt y gran impulsor de la OPEP. Es el choque entre las recetas keynesianas, gobernantes con el partido Acción Democrática, y las liberales, que todavía no usan el prefijo “neo” conspiradoras en aquel momento. 

Era asumir la polémica OPEP anti-OPEP. Uslar se había manifestado muy crítico de la OPEP. Exhibe su labia magnificente lamentando la ausencia del dinero que derraman las compañías en las comarcas durante sus actividades de exploración, critica las incomodidades que crea a las compañías petroleras la política de «no más concesiones», una política —eso no lo dice Uslar ni lo dice Pérez Alfonso, pero cabe recordarlo— que es, recuérdese, una exigencia del estado norteamericano necesitado de un diablito que incordiara a las petroleras en Venezuela para que se instalaran en el Medio Oriente, venciendo el miedo a Gamal Abdel Nasser. . ¿Cuál es el origen de la posición de Uslar? A cada quien toca imaginarlo.

Hay una represión especial, la ejercen grupos armados que oficialmente no existen, son la «Sotopol» y la «Cobra negra», dirigida, esta última, por Salom Meza Espinoza. Hay que detenerse en ella. La integra un sector anarco-sindicalista cuya fundación hacia los años treinta es un eco del anarco sindicalismo de la Guerra civil española y que se integró con reluctancia al partido Acción Democrática. Anticomunista, el grupo ha sobrevivido con perfil propio y discreto dentro de AD; se ha engrosado con los anarco-sindicalistas españoles que, huidos por el triunfo de Franco e integrados a la Legión del Caribe en los años 40 finales, vinieron a recalar en Venezuela al disolverse la Legión. Habían sido partidarios de eliminar a Pérez Jiménez junto con su corte de coroneles por medio de bombas, lo que Betancourt impidió porque esta «acción directa» estaba en colisión con su concepción de un partido de masas. Igual plantearon acerca de los otros dictadores de los años 50. Caídos éstos, los viejos veteranos sobreviven en apartamentos. En una reunión evalúan el régimen de Betancourt. No es revolucionario, concluyen, pero parece no haber uno mejor. Fuertemente antisoviéticos, odian la revolución de Fidel Castro, que de socialdemócrata un poco radical ha devenido en comunista, en aliado de la URSS e incluso postula una revolución comunista latinoamericana. Nada de esto lo pueden aceptar estos anarco-sindicalistas cercanos a la CTV, la organización sindical socialdemócrata, filial de la AFL-CIO norteamericana. 

Con bastante afinidad con lo sucedido en los Estados Unidos, en Venezuela el keynesianismo betancourista está acercando el nivel de vida de los obreros al de la clase media, y el de los líderes obreros al de la burguesía. Con Meza Espinoza siguen estando sindicalistas —Delpino, Francisco Olivo, Antonio Ríos— y quizá participe ya Jaime Lusinchi, un político de Acción Democrática muy afín a ellos ideológicamente, con una carrera de médico ejercida la mitad en Venezuela, la mitad en los Estados Unidos, donde se hizo amigo de Armand Hammer, el propietario de la Occidental del petróleo. Salom Meza morirá arrepentido de haber contribuido a salvar el régimen de Betancourt, su enemigo personal.

Un día el diario El Mundo noticia que los rusos han colocado en órbita un autobús espacial. Poco mueve eso a Venezuela y más interesan las noticias, espaciales también pero de otra tesitura, que publica Últimas Noticias, de descensos o apariciones de platillos voladores. Particularmente famoso se hizo uno que aterrizó en un barrio de Petare y emitió un marciano con ímpetu sexual. En la portada del popular diario aparecía la foto de una hermosa morena de unos 22 años, que mostraba, desplegada, la pantaleta que vestía cuando sufrió la visitación del marciano. Sin retirársela la había poseído el hombrecillo, limitándose a cortar la prenda «en el punto conveniente» mediante un instrumento que la agraviada describía como alargado y emisor por la punta de un rayo de color azul. Ella lo vio al despertar y lo contempló huyendo a saltitos hacia su nave, estacionada sobre un colchón de aire en el patio del rancho.

FALN. Clarín

Por las calles corren las ediciones de Clarín, el agresivo, pequeño y poderoso periódico urredista-comunista que bastante le amargó las cosas al gobierno de Betancourt. Lo dirigía Luis Miquilena, titular de un currículum de revolucionario violento que había exhibido en los juveniles años del postgomecismo y el 18 de octubre de 1945, al solicitar al presidente Isaías Medina Angarita, un parque de armas para combatir a sangre y fuego a Acción Democrática. A veces dirigió el periódico José Vicente Rangel, entonces destacado militante de URD. Gracias a Clarín salvaron la vida muchos combatientes, pues cada secuestro o asesinato cometido en la Dirección General de Policía o en las delegaciones interioranas de ésta lo denunciaba intensamente. Junto a Clarín, visitado frecuentemente por la policía política, circulaba con frecuencia semanal La Pava Macha, suplemento humorístico dirigido por Kotepa Delgado. Estaba prohibido nombrar a la FALN, pero a propósito del secuestro del futbolista de fama mundial Alfredo Di Stefano por un grupo comandado por Máximo Canales, La Pava Macha colocó una caricatura donde una portería de campo de fútbol era traspasada y traspasado quedaba también su defensor, demasiado parecido a Rómulo Betancourt para ser ningún otro. El portento estaba en el título de la caricatura: GOLN. 

En próximo articulo abordaremos la crisis de los mísiles y planes de John Kennedy para intervención militar en Venezuela

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