“Eso ya no se usa”. Esa es la respuesta que dan en los bancos públicos y privados cuando se pregunta si emiten chequera, como tradicionalmente se hacía, al abrir una cuenta corriente.
Esos talonarios que durante décadas fueron los protagonistas de los intercambios comerciales hoy quedan relegados a operaciones puntuales. En medio de la crisis, en parte, y luego por instrucciones de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), las entidades financieras volcaron sus esfuerzos a desarrollar métodos digitales de pago.
Durante 2018 y 2019 se observó en el país un cambio brusco en la banca. Se apostó a la eliminación de las taquillas y de cajeros automáticos, en este último caso priorizando el mantenimiento de aquellos que se encontraban en oficinas financieras más grandes y concurridas.

La banca argumentó que los costos operativos eran cada vez más altos y que faltaba personal. Entonces desplegaron un sinnúmero de opciones en las páginas web, algunos con menos tropiezos que otros, para atender las necesidades de sus clientes. Después, en 2019 apareció y agarró impulso el pago móvil.
En este escenario, los cheques se llenaron de polvo y quedaron prácticamente en el olvido. Quienes usan ahora esta herramienta son las empresas para efectuar pagos puntuales que no pueden cubrir con transferencias.
Desde la tesorería de una compañía privada explicaron que los papeles se usan netamente para cancelar liquidaciones (prestaciones sociales) a los empleados, Seguro Social Obligatorio, Fondo de Ahorro Obligatorio (Faov) para la Vivienda y el seguro por paro forzoso.
“En estos casos es más seguro pasar el cheque porque nos queda el soporte. En el ámbito de las prestaciones lo hacemos de esta manera porque así lo establece la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, la cual tiene mucho tiempo sin ser actualizada. Se hace así para que el trabajador reciba el cheque, firme y esté de acuerdo con los haberes que se le están entregando”, acotaron.
Asimismo, precisaron que en el caso del Faov y trámites de otras instituciones, que se conocen en administración como fondos de terceros y forman parte de la seguridad social del empleado, ocurre además porque estas instituciones públicas no tienen las páginas web actualizadas para que se puedan hacer pagos electrónicos.
“El uso del cheque básicamente se redujo a cero, solamente aquellos entes que todavía no han modernizado su plataforma son los que nos obligan a tener unas chequeras por ahí para evitarnos el gasto de mandar a hacer un cheque de gerencia que resulta muy costoso. Las transferencias definitivamente acabaron con el cheque”, puntualizaron desde la empresa.
El costo. El costo de los 25 cheques para personas jurídicas es de 294.240,00 bolívares según aviso oficial del 05 de diciembre de 2019, publicado en la Gaceta Oficial Nro. 41.785 del 19 de diciembre del año pasado, mientras que la de 50 cheques vale Bs 588.480,00.
En esa providencia se establece que en el caso de las personas naturales se cobrarán 183.900 bolívares por cada cheque devuelto por falta de fondos y Bs 367.800 a las personas jurídicas.
Prevalece el servicio en línea. En un recorrido hecho por el equipo de Últimas Noticias por oficinas del Banco de Venezuela, Mercantil y Bicentenario se constató que las cuentas corrientes que se abren ahora son digitales y por eso no se entregan las chequeras.
Por otro lado, en la mayoría de los casos, ahora incluso se puede cambiar el número de celular afiliado a través de la plataforma online de los bancos, lo que significa que las oficinas quedaron para concretar aperturas de cuentas, atender reclamos que no pueden ser resueltos vía web y para la emisión de efectivo.
Otro aspecto que forma parte de la denominada modernización es la activación de los conocidos como cajeros automáticos inteligentes en los que, a diferencia de los más antiguos, se pueden depositar cheques, hacer pagos de tarjetas de crédito, entre otras opciones.
En junio de 2019, el Banco de Venezuela lanzó PuntoYa BDV, un nuevo medio de pago electrónico para cancelar consumos en comercios de forma inmediata a través de código QR o SMS y que se suma a las herramientas ya disponibles.
Desde 2016 se convirtió en tendencia mundial
La muerte del cheque ya se anunciaba con grandes titulares desde aproximadamente el año 2016. Los primeros países en dejarlo de lado fueron los europeos, entre ellos Holanda y Dinamarca, donde está fuera de circulación, igual que en la nación africana de Namibia.
Reino Unido pautó 2018 como el año en el que dejaría de lado esta herramienta, pero no logró concretarlo. Según BBC Mundo, en Estados Unidos se usa en comercios pequeños donde no se aceptan tarjetas y los dueños demandan que se les pague de esta manera. Además, reportaron un amplio número de ciudadanos de más de 65 años que los siguen utilizando.
Por su parte, la mayoría de países de América Latina registra un descenso en el uso de esta forma de pago. En Colombia, por ejemplo, los banqueros consideran que el medio está destinado a desaparecer pues de 55,64 millones que se usaron en 2009, el sistema registra ahora 18,6 millones, reseñó La República. Entre las razones de esta migración al uso de plataformas digitales se cuenta la presencia de teléfonos inteligentes en los que se descargan las aplicaciones de las entidades financieras y desde allí se pueden hacer la mayoría de las operaciones.
En su libro Curso de Derecho Mercantil, Joaquín Rodríguez y Rodríguez explica que el cheque es un documento de origen inglés, que surgió en el siglo XVIII en la práctica bancaria inglesa. “La misma palabra cheque (check) es de origen netamente inglés. No obstante, la primera ley que regula el cheque fue la francesa de 1865, por la cual se introdujo y aclimató en Francia”, detalla.




