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El carnet de los canales

En los 80 y 90 era muy común la visita de los periodistas de la fuente de espectáculos a los canales de televisión en las tardes. Después de la 1:00 comenzaban las pautas de grabación de las muchas telenovelas que se hacían en otrora. Así como lo cuento, era tal el flujo y la producción que tanto Venevisión como Radio Caracas Televisión le daban a los especializados en la fuente de farándula un carnet con el que podían entrar y salir de las instalaciones sin limitantes.

Claro, no era un cheque en blanco para interrumpir grabaciones o pasear sin sentido por los pasillos de las televisoras. Era solo una manera de facilitar el acceso; de no tener que esperar largos ratos para que alguien autorizara el ingreso. Eso sí, había que tenerlo siempre visible. Si no se portaba, entonces la invitación era a salir de las instalaciones. Sobre todo, porque no siempre eran los mismos encargados de seguridad quienes cuidaban las áreas.

El carnet servía para identificarse rápidamente con los artistas que no tenían por qué conocer al periodista. Un buen lugar para conseguir la entrevista anhelada era el cafetín de los canales. Cuando había un receso durante las grabaciones, se convertían en el lugar de encuentro. Era muy común ver a esas caras que normalmente se conocen por la pantalla sentados, con sus libretos a un lado de la mesa; tomando o comiendo cualquier cosa; conversando con otros colegas. Algunos solos, repasando sus líneas.

Igual sucedía cuando se entraba a los estudios. Había que tenerlo en lugar visible y esperar que el coordinador dijera: “corten” para saber si se podía abordar al entrevistado. El pase no daba licencia para interrumpir grabaciones ni para meterse en los decorados sin permiso. Había que esperar a que saliera hasta tras bastidores para preguntarle si tenía un chance de hablar.

Tampoco tener el carnet daba garantía de que la espera sería poca. Normalmente los lunes, martes y miércoles un grupo de periodistas se ponían de acuerdo e iban a cada canal. Así como lo cuento. VTV también hacía telenovelas. De esas visitas se sacaban no solo tubazos, sino entrevistas, trabajos y material para el resto de la semana. Ya el lunes siguiente volvía el ciclo.