A veces la leche cae mal

La intolerancia a la lactosa es un tema poco difundido, a pesar de que es una patología bastante común en Venezuela y América Latina. Muchas personas no conocen lo que significa y pueden sufrirla sin saberlo, confundiéndola a menudo con otros cuadros gastrointestinales como úlceras, gastritis, colon irritable o alergias. Dicha afección consiste en una serie de síntomas que se presentan en el área gastrointestinal, luego de consumir productos lácteos u otros alimentos que contienen lactosa, conocida popularmente como el “azúcar de la leche” y que es metabolizada por el organismo gracias a una enzima llamada “lactasa” que existe en la superficie del intestino delgado. Cuando, por diversas razones, el organismo produce poca o ninguna cantidad de lactasa, el cuerpo no puede asimilar la lactosa presente en ciertos alimentos y manifiesta un cuadro clínico que es característico.

Según la médico-nutrólogo Mayra De Gaetano, la clave para identificar si se padece de intolerancia a la lactosa está en “asociar la aparición de los síntomas con el consumo de algunos productos”. Entre los síntomas característicos destacan: gases, inflamación del abdomen, dolor abdominal, diarrea, náuseas y vómitos. “Estas manifestaciones se presentan entre media hora y dos horas después de consumir alimentos con lactosa, y luego desaparecen entre las 3 y 6 horas posteriores a la ingesta, aunque pueden durar más tiempo. De allí que el primer diagnóstico lo hace el propio paciente, al notar la recurrencia cuando consume leche, quesos, sopas instantáneas, helados, cuajadas, sazonadores, etc.”, explica la especialista. En estos casos no hay acidez, reflujo o dolor crónico, que son típicos de otros cuadros gastrointestinales.

CAUSAS DE LA AFECCIÓN

DÉFICIT CONGÉNITO: Se da cuando la persona nace sin la enzima lactasa. Ocurre muy rara vez, hasta ahora se han descrito no más de 60 casos en el mundo. Los bebés con este déficit no pueden tomar leche materna (la humana es la que tiene más lactosa entre todos los mamíferos) ni ninguna otra, haciendo muy difícil su alimentación.

DÉFICIT PRIMARIO: Es producido por la pérdida natural de la actividad de lactasa en el organismo. “A medida que nos volvemos adultos, la lactasa va disminuyendo. Es un proceso fisiológico, normal, por lo que esta condición es mucho más común en adultos que en niños, si bien hay algunos que pueden presentarla”, aclara De Gaetano. Varía de una persona a otra y según el momento de vida de la misma persona (edad, estado de salud, embarazo, etc.).

DÉFICIT SECUNDARIO: Circunstancias como la toma de antibióticos, la presencia de infecciones gastrointestinales (bacterianas, virales o parasitarias) y algunas enfermedades crónicas (enteritis, malnutrición, etc.), pueden lesionar la mucosa del intestino y ocasionar la pérdida temporal de la enzima. Estos casos son reversibles, pues al desaparecer la causa que la produce la lactasa se restituirá por sí sola.

¿CÓMO TRATARLA?

Este tipo de intolerancia no es riesgosa pero afecta la cotidianidad y la calidad de vida de quienes la padecen, ya que la lactosa está presente en muchos de los alimentos. Aunque no se puede prevenir ni erradicar, sí se pueden minimizar los síntomas. La doctora Mayra De Gaetano ofrece algunas recomendaciones:

• Ante todo, evite consumir alimentos con lactosa.

• Si le resulta muy difícil prescindir de estos alimentos, reparta su consumo en pequeñas dosis a lo largo del día. Por ejemplo, tome pequeñas cantidades de leche en lugar de un vaso completo de una sola vez.

• Incorpore los alimentos con lactosa a las comidas principales en vez de ingerirlos de forma aislada. La sensación de saciedad le ayudará a disminuir la cantidad.

• Suplemente el calcio, la vitamina D y las proteínas presentes en la leche. Al suprimir los lácteos, se debe compensar este déficit con suplementos u otras fuentes de alimentos que los contengan para evitar descalcificación, osteoporosis y desnutrición (especialmente en los niños). La espinaca, brócoli, higos y sardinas tienen alto contenido de calcio, mientras que las carnes rojas o blancas y ciertos productos fortificados son ricos en vitamina D.

• Consuma leche deslactosada.

• Monitoree y dosifique la cantidad de lactosa que puede tolerar, midiendo la cantidad del alimento en porciones y chequeando sus efectos.

• Tome un suplemento enzimático de lactasa antes de la ingesta de alimentos con lactosa. Estas cápsulas son una alternativa. “No es un medicamento como tal, se trata de la propia lactasa que no producimos. Las dosis varían según la persona: máximo 9 cápsulas al día para los adultos y 3 diarias para los niños mayores de 6 años”, explica la especialista.

ALIMENTOS A EVITAR

No sólo la leche y sus derivados contienen lactosa, muchos otros alimentos la incluyen en su composición. Igualmente, alrededor del 25% de los medicamentos la tienen como excipiente, entre ellos: anticonceptivos orales, antiflatulentos y antiácidos. Se recomienda revisar las indicaciones en los empaques. También, evite leche y sus derivados (quesos, suero, nata, cuajada, yogurt, helados), margarinas, productos de repostería y pastelería, embutidos (jamón, patés, chorizo, salchicha, etc.), frutas secas, sopas instantáneas, sazonadores en polvo, aderezos para ensaladas, pan y otros productos horneados, como pizza y lasaña, cereales procesados y barras energizantes, chocolate puro.

Por otra parte, prefiera los yogures caseros a los comerciales (la fabricación casera tiene la enzima lactasa, mientras que a los industriales les agregan sólidos de la leche), los quesos maduros a los quesos frescos (un parmesano se tolera mejor que un guayanés porque contiene menos lactosa), así como la mantequilla en lugar de la margarina (la primera no contiene lactosa debido a su particular proceso de fabricación)

MENÚ DESLACTOSADO

• Desayuno: Una arepa con mantequilla, rellena de atún o pollo desmechado, acompañada de frutas naturales en jugo o con yogurt casero.

• Almuerzo y/o cena: Una sopa natural hecha de verduras y un trozo de carne, pollo o pescado acompañado con ensalada (todas las verduras, hortalizas y legumbres pueden consumirse, tanto crudas como cocidas). • Meriendas (a media mañana y media tarde): Frutas naturales o gelatina.

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