Abdomen en forma

La solución más natural, sana y perdurable en el tiempo para mantener un abdomen plano es un plan inteligente de ejercicios y alimentación. Las estrategias son sencillas, pero requieren de conocimiento, esfuerzo, constancia y una buena dosis de motivación. Así que olvídese de sentarse en el sofá con una receta mágica a esperar que su cuerpo deseado se haga realidad.

No hay ejercicio que valga si no va acompañado de un régimen alimenticio que posibilite los cambios metabólicos necesarios para perder peso y eliminar las acumulaciones de grasa indeseables. Para el instructor en área aeróbica, Enzo De Angelis, “lograr un abdomen plano depende en el 80 % de la nutrición. No hay un entrenamiento específico para rebajar el abdomen, pues el metabolismo no selecciona, sino que el cuerpo rebaja proporcionalmente en todos los lugares donde tiene mayor acumulación de grasa”, explica De Angelis.

Pero sí existen ejercicios que ayudan a tonificar determinadas partes del cuerpo, como los abdominales. Los músculos abdominales y los lumbares forman el llamado cinturón del cuerpo o centro corporal. Tonificar este centro con ejercicios es muy importante porque da resistencia y movilidad, mejor desempeño físico, evita contracturas, lesiones lumbares y otros daños ocasionados por la flacidez.

Tener un abdomen impecable implica, por una parte, eliminar las acumulaciones de grasa en la zona y, por otra, tonificarla con ejercicios que evitan la flacidez por la pérdida del tejido adiposo. Para lograr ambas cosas, todo entrenamiento físico debe incluir ejercicios anaeróbicos (trabajan los músculos de manera localizada y concentrada, como levantar pesas o hacer abdominales) para tonificarlos, pero no queman grasa), y los ejercicios aeróbicos (involucran un trabajo cardiovascular y una frecuencia cardiaca constante, como trotar, caminar, montar bicicleta, etc., aportando resistencia y pérdida de peso).

Aunque algunos especialistas recomiendan la práctica aeróbica al menos 3 veces a la semana, para De Angelis “lo ideal es hacer de 30 a 45 minutos todos los días. Al finalizar la sesión aeróbica el metabolismo está alto y es el momento más oportuno para realizar el ejercicio anaeróbico, haciendo series de repeticiones según el nivel de cada persona”, aclara el instructor.

QUEMAR MÁS

Lo indicado es disminuir la ingesta calórica mediante una adecuada selección, cocción y consumo de los alimentos combinado con la práctica regular de ejercicios cardiovasculares que aumentan el gasto. Para ello, evite los alimentos altos en calorías (aceites, alcohol, azúcar, etc.), los flatulentos (patilla, melón, repollo, coliflor, brócoli, etc.) y los de fácil fermentación (como los lácteos y los granos). Hacer meriendas y tomar agua o infusiones antes de las comidas ayuda a saciar el apetito, pero eso sí: sírvase porciones pequeñas. El excedente pasa a la reserva de grasa del cuerpo.

 

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