Alcanzar las metas anima la salud

Estamos a inicio de año y de seguro muchos ya han elaborado su lista de buenos propósitos: que si rebajar, conseguir un mejor empleo, lograr la estabilidad emocional o hacer las paces con ese ser querido que hace mucho está lejos, todas éstas metas muy loables pero que a veces nos zambullen en el estrés y el desasosiego que, al final, pasa factura al estado de salud.

Muchas personas se estresan intentando alcanzar sus propósitos, y caen en estados depresivos al no conseguirlos, lo que resulta totalmente contradictorio con el planteamiento inicial -comenta el psicólogo motivacional David Ernesto Tancredi, quien acentúa el aspecto psicosomático que puede derivar de un estado de frustración.
Para revertir esta situación, Camilo Cruz, en su texto “Superación personal”, propone un ejercicio que erradique el estrés y la frustración cuando se va en pos de un propósito. “Imagina que tu mente subconsciente es como una gran empresa, una planta generadora de ideas, sueños, y un sinnúmero de emociones y deseos. Una de tus responsabilidades más importantes como presidente de esta empresa es invertir suficiente tiempo en planear tu futuro, fijando metas y tomando decisiones acerca de cómo responder a las circunstancias que enfrentas constantemente”, plantea el autor.
No te extrañe si, por ejemplo, al momento de sentar metas, tu ser profesional quiera que te concentres exclusivamente en tus objetivos profesionales, sin importarle para nada las necesidades de las otras áreas de tu vida. Después de todo, desde su punto de vista, tus metas profesionales deben ser las prioritarias.
“Ignora a quienes afirman que ‘es imposible hacerlo todo’. Tener una vida balanceada, no sólo es posible, sino que debe ser tu meta más importante si verdaderamente deseas ser feliz”. No obstante, las metas son un plan de acción. Como todo plan deben de analizarse, implementarse y evaluarse. A continuación, Cruz esboza una forma de emprender este recorrido:
Ser realista. Trata de concentrarte en lo que realmente deseas hacer, recuerda “el que mucho aprieta, poco abarca.” Las metas requieren estar enfocado y motivado. Escribe tus metas y anota todos los detalles. De esta forma puedes siempre comparar los resultados.
Las metas tienen que ser definidas y si es posible cuantitativas. No digas voy a perder peso. Define cuántos kilos vas a perder, y en cuánto tiempo. Anota cómo los vas a bajar por ejemplo medio kilo a la semana por 6 meses.
• Busca ayuda. Es más fácil abandonar una meta si no tienes que responderle a nadie, pero si le tienes que contar a una amiga (o a tu mamá, tu novio o tu esposo) que no vas a continuar te va a dar un poquito de vergüenza.

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Se necesita tiempo para que un cambio se convierta en un hábito establecido. Probablemente tomará un par de meses antes de que un cambio como levantarte media hora antes para hacer ejercicio se convierta en parte de tu vida. Eso se debe a que tu cerebro necesita tiempo para acostumbrarse a la idea de que tu nuevo hábito es parte de tu rutina regular. También, “repetir una meta hace que permanezca. Expresa tu meta en voz alta cada mañana para recordarte a ti mismo lo que quieres y para qué estás trabajando. Cada vez que recuerdas tu meta, estás entrenando a tu cerebro a que lo haga posible”, indica el especialista, quien recuerda que complacer a otras personas no funciona. “La clave para hacer que un cambio sea permanente es encontrar el deseo de que esto ocurra dentro de ti -tienes que hacerlo porque realmente lo quieres, no porque un amigo, amiga, entrenador, padre u otra persona quiere que los complazcas. Será más difícil mantenerte enfocado y motivado si haces algo por obligación a otra persona”.

SER POSITIVO
Los impedimentos no significan fracasos. “Las equivocaciones son parte del proceso de aprendizaje a medida a que entrenas a tu cerebro a pensar de una nueva forma. Puede que te tome varios intentos alcanzar tu meta, pero eso no importa, es normal que te equivoques o que te rindas algunas veces cuando intentas hacer un cambio”, señala el psicólogo José David Sánchez, experto en materia motivacional, y quien recuerda que todas las personas cometen errores y no te preocupes en exceso por ello. “Simplemente recuérdate a ti mismo que debes de continuar en el cumplimiento de tus metas”.

Una meta, expresada negativamente, quita a un liderazgo una cierta eficacia. Una responsable de equipo, ante un problema de puntualidad, hallará más respuesta en dicho equipo, si sabe formular positivamente una meta que acabe con la impuntualidad que si simplemente dice: “no hay que ser impuntuales”. Emocional y mentalmente ayuda más una idea positiva, aunque exija esfuerzo y lucha, que una idea negativa -apunta el experto-. A una persona que hace dieta le ayudará más imaginarse a sí misma esbelta, flaca y sana, que pensar en los 20 kilos que ha de bajar de peso.

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