Bacterias amigas

Las bacterias son responsables de muchas infecciones y enfermedades. Pero existe un grupo de estos microorganismos que habitan en el intestino y, lejos de ser nocivos, aportan grandes beneficios a la salud. En el intestino conviven naturalmente unos 100 billones de bacterias agrupadas en más de 500 especies distintas. Unas especies transitan temporalmente por el tubo digestivo cuando son ingeridas a través de alimentos y bebidas. Otras son nativas, habitan permanentemente en el tracto intestinal y se adquieren al nacer y durante el primer año de vida. “Desde que el niño lacta, va siendo un huésped de bacterias y gérmenes que empiezan a colonizar el tracto y que tendrán un papel importante en el funcionamiento de su organismo”, explica el gastroenterólogo Juan Carlos González. Esta comunidad de microorganismos, conocida como flora intestinal, incluye bacterias “buenas” (cuya presencia en cantidades suficientes tiene efectos positivos para la salud) y bacterias patógenas (que pueden acarrear trastornos cuando sobrecrecen en el intestino). El delicado equilibrio del ecosistema intestinal incide en la nutrición, la digestión, el metabolismo, el sistema inmunológico y otras funciones. Las cirugías, enfermedades e inmunodeficiencias, intoxicaciones, malnutrición, trastornos de la dieta, estrés, quimioterapia y uso prolongado de antibióticos, pueden desequilibrar la flora intestinal y afectar su actividad normal. Cuando esto ocurre es preciso restablecer su balance lo antes posible, ya que el cuerpo queda expuesto a más infecciones, inflamaciones intestinales, diarreas y otros trastornos de la salud. Una de las alternativas que ayuda a recuperar el equilibrio perdido es el consumo de los llamados probióticos o “bacterias para la vida”. Algunos  alimentos probióticos naturales son el yogurt, las aceitunas, encurtidos y el queso crudo.

APORTES DE UNA FLORA EQUILIBRADA

• Producir vitaminas y facilitar la absorción de nutrientes

• Favorecer el buen funcionamiento del aparato digestivo

• Prevenir la invasión de agentes infecciosos y el sobre-crecimiento de bacterias nocivas oportunistas

• Regular la motilidad y el tránsito intestinal

• Minimizar los síntomas de intolerancia a la lactosa

• Elevar el metabolismo

• Estimular las defensas naturales del cuerpo

PARA LA SALUD INTESTINAL

Incluya el yogurt en su rutina alimenticia, independientemente de la edad. En el caso de los niños puede incorporarse a la dieta a partir de los dos años. Utilice yogurt natural como sustituto de la mayonesa para aderezar las ensaladas (ayudado con unas gotas de limón) o bátelo con frutas para preparar deliciosas merengadas naturales.

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