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El niño pinta en las paredes

Cada familia tiene su estilo, pero es imprescindible que los representantes asuman la gerencia del funcionamiento de su hogar

Al parecer, todas las mamás de niños pequeños tienen un pintor potencial en casa, pues es común escucharlas pidiendo consejo e ideas para hacerle entender al niño que las paredes no se rayan y al mismo tiempo acondicionar espacios en donde sí pueda dibujar.

María Elena Lorenzo, Magíster en psicología del Desarrollo Humano y Gustavo Narváez, arquitecto y especialista en decoración de interiores, ponen su experiencia al alcance de todos para lograr que padres e hijos hagan del acto de pintar en las paredes, una oportunidad para acercarse y crecer sanamente.

¿ES NORMAL?

Aunque es una experiencia compartida por casi todos los papás, siempre surge la duda acerca de si el comportamiento del niño, en cuanto a dibujar en las paredes, sillones o pisos, formará parte de su desarrollo habitual. Lorenzo afirma que al dibujar, los niños manifiestan su evolución. Así, a través de lo que pintan se puede observar su madurez motriz, cognitiva y emocional.

La profesora universitaria afirma: “Cuando el niño tiene un año, aproximadamente, logra agarrar un lápiz o un color y desea expresar su talento, usando para ello cualquier superficie. El niño necesita dibujar, por lo que pinta en cualquier espacio en donde tenga posibilidades de dejar su huella”, lo que quiere decir que las pinturas que realizan son el lenguaje que de pequeños, los chamos utilizan para comunicar sus pensamientos y sentimientos en torno al mundo que le rodea. Como afirma Lorenzo: “cada trazo adquiere una significación”

DE GARABATOS A IMÁGENES CLARAS

Algunos expertos señalan que, hasta los 4 años de edad del niño, las paredes siguen siendo llamativas al momento de pintar. Cuando el niño comienza a relacionarse con lápices o colores, aproximadamente al año de nacido, al trazo que realiza se le llama garabato. “Los garabatos se caracterizan por líneas que responden a descargas impulsivas”, añade la psicólogo. En la medida en la que sus capacidades van adquiriendo mayor madurez, cerca del segundo año, el niño ya puede construir ciertas imágenes, que como señala Lorenzo: “representan su mundo” y ya para el tercer año del infante, sus representaciones son muestras de sus vivencias, los objetos y personajes que acompañan su vida. Lo mejor para no reprimir esta necesidad que tienen los niños es hablar con ellos y explicarles en dónde se permite y en dónde no, dibujar lo que a ellos les plazca.

“AQUÍ HAY UN ESPACIO PARA TI”

“Cada familia tiene su estilo, pero resulta imprescindible que los representantes asuman la gerencia del funcionamiento de su hogar. Entre los lineamientos familiares está incluida la normativa sobre las paredes, es decir, si es permitido o prohibido rayarlas”, asegura María Elena Lorenzo. Y es que llegados a este mundo de normas, los niños no saben qué está bien o mal, por lo que son los adultos quienes deben establecer límites.

En las casas donde los niños pueden pintar las paredes, el pequeño seguirá haciéndolo si es felicitado y notó que su acción llamó la atención de los demás. En los casos en los que no sea autorizado, aún cuando el niño haya sido reprendido, la satisfacción personal que el dibujo le proporciona le llevará a reincidir. Un dato para los padres: el infante buscará lugares escondidos o menos transitados para seguir practicando sus habilidades artísticas. Lorenzo apunta que para tener niños sanos, es importante reconocer sus dibujos cuando se hayan hecho en los lugares adecuados. Debe hacerse con mucha frecuencia y así “el niño sentirá que es el centro de atención por sus fortalezas y aprenderá a respetar las normas de su familia”, puntualiza.

PAPÁS, HÁGANME PARTICIPAR

• Existen opciones para lograr ese espacio que el niño y los padres requieren. El papel bond es la primera sugerencia y le siguen los corchos, las pizarras tradicionales o las acrílicas.

• En el caso puntual del corcho, el niño puede hacer uso de él no sólo para pegar ahí sus dibujos, sino también para fijarlas actividades que realice en el colegio, las fotos que más le gusten, las tarjetas de sus cumpleaños y cualquier otra cosa que desee. Puede hacer de ese espacio un collage de recuerdos.

• Los expertos sugieren enmarcar los dibujos o pinturas de los niños, lo que le dará un aire aún más artístico a sus creaciones.

• Las pinturas lavables son una excelente idea para pintar el cuarto de los pequeños. Si el niño raya la pared, sólo hará falta un paño húmedo para decirle adiós al dibujo.

ESPACIO EXCLUSIVO

Gustavo Narváez, arquitecto de profesión y experto en temas de decoración, sugiere que en el cuarto del niño se pinte un cuadro con pintura blanca de 1,00 x 1,00 m sobre una pared alejada de objetos delicados. En caso de escoger otro espacio del hogar distinto a la habitación, debe ser de poco tránsito para no generar estrés ni en el adulto, ni en el niño. En palabras de Narváez, la mejor opción “es un vinil autoadhesivo de color blanco en recuadros de 0,90 x 1,00 m pegado directamente a la pared o sobre una lámina de cartón, que luego podrá quitarse fácilmente”

Y si de decoradores se trata, lo mejor es preguntar al niño acerca de sus preferencias en cuanto a colores y disposición de las cosas en su cuarto. Al respecto, María Elena Lorenzo señala “cuando los niños participan en la decoración de sus cuarto se sienten reconocidos, tomados en cuenta, lo cual repercute positivamente en su interés por permanecer en su cuarto”.

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