Enseñar responsabilidad y amor

Todos los días escuchamos a los padres decir que desean que sus hijos sean mejores que ellos, que tengan mejor educación formal, que sean más sanos, más felices y mejores personas; una de las lecciones más importantes que habrán de impartir en sus hijos es la de ser solidarios y leales y que estos valores no son abstractos ni teóricos sino que, por el contrario, se aprenden en la vida diaria, con el comportamiento de todos los días. Las lecciones más importantes en la vida suelen ser sencillas: ser solidario, actuar responsablemente; dar la cara por quienes dependen de nosotros; hacer bien las cosas, pedir ayuda si no podemos solos, sentir compromiso con la vida cuando vemos a alguien enfermo (persona o animal), ayudar. Esas son enseñanzas profundas que nos hacen mejores personas, que nos ayudan a tener mejores hijos, que llenan países de gente buena que pueden cambiar el mundo de uno hostil y difícil en uno mejor y más amable.

Tener  una mascota es opcional y voluntario. Nadie nos obliga a llevar un gato o un perro a nuestro hogar, pero si lo hacemos es para toda la vida. Llevar un animal a casa se parece mucho a esa promesa que se hacen los enamorados: “en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe”. Nadie ha dicho que los compromisos sean sencillos de cumplir, pero debemos pensar muy bien que cada acción que tomamos en familia marca las emociones y la escala de valores de esa misma familia. Sí frente a una dificultad, reaccionamos con irresponsabilidad, estamos creando, produciendo individuos irresponsables.

Tener mascotas es una bendición… son como niños pero de cuatro patas… inocentes y dulces, tremendos, traviesos, curiosos. Están en pleno proceso de aprendizaje… deben aprender qué pueden hacer y qué no, con qué pueden jugar y con qué no. Dónde hacer sus necesidades, cómo caminar con correa; asomarse por la ventana pero cuidar de que no se caigan. Deben aprender lo que significan algunas palabras como “NO”, “ven aquí”, “sentado”, “a comer”… igual que nosotros… Deben aprender el mundo y nacen –como nosotros, inocentes, frágiles, dependientes y con predisposición extraordinaria a la felicidad-.

REGALOS IMPRESCINDIBLES

REGALE VIDA. Si aún no tiene un perro o un gato, pruebe adoptarlo. Ahorita mismo miles de estos fieles animales esperan, generalmente desparasitados, esterilizados, vacunados y sanos por una familia en los distintos refugios, fundaciones y particulares sensibilizados por los perros desamparados. De todos los tamaños, razas, edades y colores. La adopción, además darles la oportunidad a estos canes de tener un hogar, permite a sus protectores ayudar a muchos otros abandonados que ocuparan su lugar.

REGALE BONDAD. Si tenemos un animal y éste enfermó: llevémoslo al médico, de la misma forma que necesitamos nosotros ir al médico si algo nos duele; si nuestra mascota envejece, tratémosla con más cariño todavía porque seguro le empiezan a doler sus huesos, sus ojos tendrán cataratas y verá menos, necesitará que su comida sea más blanda, como nosotros, que también necesitamos más ayuda cuando envejecemos; si nos mudamos a un lugar más pequeño, de todas formas hagámosle su rinconcito, siempre será mejor vivir apretaditos que provocarle dolor a un animal por el abandono o la muerte si le dejamos en la calle. Actuar con bondad siempre nos llevará a tener una mejor vida y enseñará a nuestros hijos el valor de la acción y de vivir responsablemente.

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>