Estoy a dieta y no adelgazo

Sigue su plan para adelgazar al pie de la letra y pasan los días, las semanas, pero la aguja de la báscula no retribuye con ninguna alegría ¿Qué es lo que va mal?

 ¿Por qué fallan las dietas? Una respuesta es irreprochable: porque no se hace correctamente. Es frecuente que se infravalora lo que comemos en un 40%, de modo que ante una dieta de 1000 calorías, en realidad se está haciendo una de 1400 calorías. Por otro lado, el organismo se adapta a la pérdida de peso con una disminución del consumo energético, lo que lleva a que se necesiten cada vez menos calorías para poder seguir perdiendo peso.

Para el nutricionista José Pirela Suárez, “no existen milagros, ya que la clave de un buen régimen de adelgazamiento es que hay que comer de todo, eso sí, en pequeñas cantidades y quemar más a través del ejercicio físico”. El experto aconseja, sobre todo a las personas hipertensas, pero en recomendación válida para la mayoría de la gente, no perder más de un kilo a la semana, recordar que en los primeros días las perdidas son más rápidas debido a la pérdida de líquidos o de proteínas. Además sugieren hacer ejercicio físico regularmente aunque sea simplemente andar media o una hora al día, para ayudar a la dieta para adelgazar.

El médico nutricionista Gregorio Bueno, enumera una serie de “consejos para comer mejor “, cuando se sigue un régimen para adelgazar, o bien para perder peso de forma natural, cambiando los hábitos de alimentación, sin pesar ni medir las cantidades de comida.

UNA BUENA MASTICACIÓN

Mastique muy bien y despacio, y levántese de la mesa sin apetito, pero siempre con el estómago ligero. Coma para que se le quite el hambre, pero nunca para hartarse. Si le es difícil moderar la velocidad al masticar, cuente el número de masticaciones y no trague los alimentos hasta que sean masticados 20 veces. Recuerde que la digestión comienza en boca: una adecuada masticación es la base para una mejor asimilación de los alimentos, permitiendo que se alcance anticipadamente la sensación de saciedad.

MENOS TAMAÑO, MENOS CALORÍAS

Resulta útil el uso de cuchillos, tenedores, cucharas, vasos y platos pequeños, así como dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.

BUSQUE LA SERENIDAD

Coma siempre en el mismo lugar, sentado y concéntrese en lo que come (olor, sabor, textura, sin asociar la comida a otras actividades, como la televisión, la lectura, el ordenador o la radio).

LA COCCIÓN MÁS SALUDABLE

Los alimentos pueden cocinarse o condimentar a gusto, si bien todo aquello que contenga salsas, aceites o grasas habrá que escurrirlo bien. Para usar en crudo, aliños, salsas o mayonesa, utilice aceite acalórico ó aceite de parafina. Para cocinar use aceites vegetales líquidos, preferiblemente de oliva virgen extra. Evite los aceites animales, como la nata, manteca o mantequilla, y los aceites vegetales sólidos, de cacao o palma.

¡CUIDADO CON LA COMPRA!

Adquiera y conserve sólo los alimentos necesarios y manténgalos fuera de la vista, sobre todo aquellos que no tenga aconsejados. A la hora de cocinar, prepare sólo la cantidad de comida necesaria.

VIGILE EL TAMAÑO DE LAS RACIONES

Sírvase en la cocina poca cantidad y use platos pequeños. Además, no lleve fuentes a la mesa y utilice cubiertos pequeños de postre. Deje algo siempre en el plato. Y al finalizar la comida, retire rápidamente las sobras en lugar de hacer tertulias con éstas delante. También, coma primero los alimentos que más le gusten y tenga permitidos. Si deja los alimentos que más le apetecen para el final se sentirá “obligado” a comerlo todo o a tener que dejar en el plato aquella comida que más le apetece.

NO PICOTEE ENTRE LAS COMIDAS

En cambio, sí puede tomar bebidas permitidas, principalmente agua o equivalentes, al menos dos litros diarios. Haga entre 3 y 5 comidas al día, que no sean demasiado copiosas. Si tuviese mucho apetito entre horas, puede tomarse una ensalada con poco aceite ó un poco de zanahoria o apio.

APRENDA DECIR NO

Cuando le ofrezcan un alimento que tenga desaconsejado, no diga que está realizando una dieta, diga que ese plato no le gusta o que le sienta mal o que no le apetece tanta cantidad, así no le insistirán.

COMIENCE CON BUEN PIE

Haga la dieta correctamente desde el principio. Si sigue todos los consejos, los resultados serán mejores, lo que contribuirá a aumentar la motivación.

MEJORE SUS COSTUMBRES

Además de seguir un tratamiento para perder peso, hay unos buenos hábitos alimentarios que deberá tener siempre presentes. La obesidad es una enfermedad crónica y hay que vigilarla siempre, por lo que una vez que se ha conseguido un peso adecuado, hay que seguir las instrucciones del médico o nutricionista, para mantenerlo. No abandone un tratamiento sin instrucciones para mantener el peso.

HAGA EJERCICIO

La actividad física debe ser acorde a las condiciones, edad y posibilidades de cada persona. Si durante el tratamiento al hacer un esfuerzo o ejercicio se encontrase con mareos o decaimiento, tome un café solo con azúcar ó una bebida de cola normal ó unos caramelos de café.

 

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