Fibra en nuestro plato

El consumo de fibra vegetal ayuda a prevenir y combatir los principales trastornos digestivos, pero además es el mejor laxante natural, rejuvenece la piel, mejora el ánimo, contribuye a controlar el peso y revitaliza la actividad física y mental. Los expertos en nutrición reivindican cada vez más el papel de esta sustancia presente en las frutas, cereales y verduras como un factor básico de protección del organismo.

No sólo reconocen el papel decisivo de la fibra frente a cuadros patológicos como la gastroenteritis, la diabetes y la hipertensión, sino que además hablan de la mejora del desarrollo cognitivo y el sentimiento de bienestar derivado del consumo de este nutriente.

FLORA MEJORADA

Este nutriente es un factor decisivo frente a trastornos tan frecuentes como la diarrea, así como para apoyar un mejor control de la glucemia en la diabetes e incluso, para la mejora de algunos trastornos como las hemorroides, el estreñimiento y la hipertensión arterial.

“AMIGO” DEL INTESTINO

La falta de fibra en la dieta puede ser un factor importante de desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon, estreñimiento y diverticulosis, según el investigador y nutricionista Fulgencio Saura.

Al no ser alterada por las enzimas del estómago y del intestino delgado, y llegar al colon sin degradarse, la fibra dietética puede tener diversos efectos durante su tránsito por el aparato digestivo. Ingerida influye positivamente en el grado de absorción de nutrientes, hace que el estómago aumente la viscosidad y retrase el vaciado gástrico, y favorece un correcto funcionamiento gastrointestinal.

«La fibra aumenta la excreción y disminuye la presión en el colon, por lo que tiene acción terapéutica,  indica Saura, que agrega que algunos estudios asocian una ingesta alta de fibra con un menor riesgo de cáncer rectal.

Según Saura, ingerir alimentos ricos en fibra también ofrece efectos beneficiosos en los tratamientos de obesidad, al influir en la pérdida de peso a través de diferentes mecanismos, como la sensación de saciedad, el aumento de excreción de grasa y proteínas, el menor índice de azúcar en la sangre o la reducción del contenido calórico de la dieta.

Otros estudios muestran que la fibra disminuye los niveles de colesterol en sangre y tienden a reducir la velocidad con que la glucosa llega a la sangre y la secreción de insulina. El experto recuerda que los nutricionistas y organizaciones sanitarias recomiendan elevar a 30 gramos el consumo diario de fibra.

Para el nutricionista y homeópata José Madrigal, “la fibra dietética tiene un impacto positivo en el bienestar general, el estado de ánimo e incluso el aspecto. Si esa auténtica escoba que es la fibra barre el intestino y ayuda a eliminar las toxinas y residuos que de otro modo se acumulan y pasan a la sangre, nos sentiremos mucho mejor al poco tiempo de iniciar esta alimentación depurativa”.

ESCOBA EN EL APARATO DIGESTIVO

La fibra vegetal la forman el conjunto de materiales de origen vegetal que ofrecen resistencia a ser digeridos por las enzimas y los fermentos digestivos, y tienen capacidad para retener agua en el intestino. Hay muchos tipos de fibra, como la celulosa, las pectinas y las gomas, y se dividen en dos categorías: solubles o insolubles, según su grado de disolución en el agua. La mayoría de los alimentos vegetales son una combinación de ambas fibras.

Para aprovecharla mejor, se recomienda comer en lo posible las frutas con cáscara, su parte más abundante en fibra. También hay que elegir bien los vegetales que se consumen: la lechuga tiene muy poca cantidad de fibra, pero la piel de la pera tiene uno de los porcentajes más altos. Conviene recordar que las fibras alimentarias abundan sobre todo en las judías, lentejas, garbanzos, pan integral y las frutas.

Hay que tener presente que la simple toma regular de 3 ó 4 piezas diarias de frutas, y la inclusión de verduras, legumbres y cereales en la dieta habitual, ayudan a cubrir las necesidades de este crucial elemento dietético.

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