Hermosa higiene

Mantener la piel limpia para que los productos penetren es una tarea de cada día. Dedicarnos 10 minutos, cuando cae la noche, para limpiar o exfoliar la piel del rostro es vital para eliminar maquillaje, sudor y restos de polución que se han acumulado a lo largo del día. Haciendo una buena limpieza limitaremos esos factores que hacen que la piel pierda luminosidad y que evitan que absorba los tratamientos que aplicamos.

La esteticista Adela Martínez aconseja aplicar una higiene facial dos veces al día, por la mañana y por la noche, pero con productos que no dañen los tejidos y que supongan un cuidado reparador y calmante. “El resultado es una piel más tonificada e hidratada”, comenta, indicando que, después de dos semanas, supera los resultados de un “peeling” químico.

Las estadísticas demuestran que hay un bajo porcentaje de mujeres que adquieren productos de limpieza en contraposición a otros productos cosméticos, olvidando una máxima: “sin limpieza, no hay belleza”, afirma la especialista.

La espuma limpiadora está indicada para pieles mixtas por su componente seborregulador para mitificar, mientras que la leche desmaquillante y la loción tónica son ideales para pieles secas, gracias a la combinación de la leche untuosa.

Tras la limpieza, la piel respira y mejora su renovación celular, una razón por la que algunos dermatólogos consideran la limpieza facial como el mejor secreto de belleza. Un porcentaje alto de mujeres limpia su rostro en la ducha, donde no se consigue eliminar el maquillaje por completo, y a la salida aparecen los conocidos “ojos de panda”, es decir, los restos de máscara de pestañas por todo el rostro. En el mercado abundan los productos cuyos ingredientes, basados en agua, incorporan sustancias hidratantes así como otros componentes hidrosolubles que facilitan el aclarado, además de aceites que cuidan la piel. La recomendación es utilizarlo antes de acostarse para limpiar, hidratar y nutrir la cara y las manos.

A DESMAQUILLARSE

Lo peor que le puedes hacer a tu rostro es dormirte con el maquillaje que todo el día usaste. Es preciso desmaquillar y lavar el rostro. De lo contrario, sufrirás infecciones en los ojos y en tu cara, como acné y la aparición de prurito (granitos pequeños de color rojo en la piel). Si a esto le añades una alimentación balanceada; tomar dos litros y medio de agua natural y  reducir la ingesta de alimentos chatarra, tu cutis lucirá terso, hidratado y libre de impurezas.

Tras la limpieza, la piel respira y mejora su renovación celular.

 

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