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Hidratación, fuente de lozanía

El agua es un nutriente esencial e imprescindible para que la piel esté hidratada

Es un gran error pensar que sólo las pieles secas necesitan hidratarse: cualquier clase de piel tiende a perder hidratación, aunque las pieles secas son obviamente las más vulnerables y deben de apostar por una hidratante rica en lípidos, para compensar las deficiencias. El mejor regalo que puede recibir la dermis es una crema que la hidrate en profundidad, durante todo el día y que le otorgue una textura agradable, suave, lisa y luminosa. De allí que, a la hora de comprar una crema hidratante, lo ideal es elegir una textura que se adapte a la perfección al tipo de piel que tiene cada persona. No hay que temer nada, ya que la mayoría de las firmas cosméticas realizan diferentes versiones de sus fórmulas.

 Hoy, lejos de aquellas cremas grasientas, las grandes casas de cosméticos tienen en el mercado una nueva generación de hidratantes de última generación, elaboradas con las fórmulas más revolucionarias que se adaptan perfectamente a la piel, independientemente de su edad.

 Pero ahora, más que cremas hidratantes lo que se utiliza son tratamientos faciales que, además de hidratar, combaten la flacidez, aportan luminosidad y firmeza, atenúan las arrugas profundas, restablecen el equilibrio energético, mejoran la microcirculación y devuelven la jugosidad al rostro.

“Los vaporizadores de agua termal resultan ideales para refrescar, hidratar, calmar y tonificar la piel en cualquier momento del día, sobre todo cuando el clima es caluroso y húmedo”, indica la esteticista María Eugenia Suárez, para quien la utilización de estos productos es muy sencilla, “basta con pulverizar sobre el rostro, maquillado o no, y las minúsculas gotas de agua penetrarán en la dermis al instante y al volverán a hidratar, además de restablecen el equilibrio de la piel y producen un frescor inmediato muy agradable”.

 Es importante recordar que, después de una ducha, es necesario hidratar toda la piel del cuerpo para restablecer la película hidrolipídica que se pierde con la ducha diaria. Durante este gesto cotidiano, la especialista consultada sugiere utilizar agua templada o fría en lugar de caliente, que es térmicamente agresiva.

 AGUA, HIDRATANTE ESENCIAL

El agua es un nutriente esencial e imprescindible para que la piel esté hidratada, elástica y luminosa. Una dermis falta de agua pierde brillo, frescura y juventud en muy poco tiempo. Además la película hidrolipídica que posee la dermis deja de cumplir con su función barrera, imprescindible para retener el agua y proteger la piel. Los factores que más influyen para deshidratar la dermis son los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, la presurización de los aviones, el exceso de sol, los ambientes secos, la polución, el estrés, la escasa ingestión de agua, frutas y verduras, los trastornos hormonales,  el consumo de alcohol y el tabaquismo.