Nutritivo cereal

Los cereales se vienen cultivando desde hace siglos en todos los rincones del planeta y siempre han sido la base de la alimentación de los diferentes pueblos y culturas del mundo. Los cereales son las semillas de las plantas gramíneas: trigo, avena, cebada, centeno, arroz, maíz, etc. Todos aquellos que conservan su corteza son los llamados integrales, más ricos en minerales, vitaminas y fibras vegetales. La estructura del grano de cereal está formada por un interior rico en almidón, cubierto por capas ricas en proteínas, y su parte externa (salvado) está constituida por un tejido muy fibroso.
En uno de los extremos se encuentra el germen, rico en proteínas, hierro, vitaminas del grupo B, y vitamina E.

Hay dos tipos de fibras: las solubles y las insolubles. Las primeras son las que se disuelven en agua, se encuentran en el salvado de avena y en las legumbres, reducen la absorción de azúcar, grasas y regulan la función intestinal. Las segundas son las que no se disuelven en agua. Están presentes principalmente en el salvado de trigo, en las semillas comestibles, en los panes y cereales integrales. Estabilizan la flora intestinal y ayudan a regular el funcionamiento del organismo.

 

La mejor forma de incorporar la fibra es en forma natural. Esto es a través de los cereales, legumbres, frutas y verduras. Es muy importante también que la incorporación de fibras al organismo sea gradual y lenta, ya que un cambio brusco en la alimentación puede ocasionar desequilibrios. Otra clave es que las fibras deben ser acompañadas de líquido para reforzar la acción de barrido.

¿QUÉ APORTAN?

Hidratos de carbono: siempre se sitúa a los cereales como fuente de hidratos de carbono complejos, olvidando siempre su buen aporte proteico.

Contienen alrededor del 75 % de almidón, polisacárido formado por glucosa. La absorción del almidón es lenta y gradual, por lo cual los cereales aportan energía al organismo durante un largo período de tiempo.

Proteínas: los cereales contienen entre 8 % a 12 % de proteínas. El gluten es la proteína que contiene la mayoría de los cereales. El gluten no puede ser digerido por ciertas personas, los celíacos, ya que les ocasionaría un grave daño intestinal. Así mismo en los recién nacidos, dada la inmadurez de su intestino, deben comer hasta los 9 meses de edad cereales sin gluten.

Grasas: los granos enteros de cereales contienen aproximadamente el 2 % de grasa, pero la avena por ejemplo contiene un 7%. La grasa de los cereales está compuesta por ácidos grasos poli y monoinsaturados. Estos ácidos grasos resultan muy beneficiosos para mantener en buen estado nuestro sistema cardiovascular.

Vitaminas: las vitaminas del complejo B, como la vitamina B1, vitamina B2 y vitamina B12, junto con el ácido fólico, son las más abundantes en los cereales. Las mismas son indispensables para el correcto desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso. Por su parte, la vitamina E se encuentra en altas dosis en el germen de los granos de cereal. Cuando los cereales son sometidos al proceso de refinamiento la pérdida de estas vitaminas es notoria.

Minerales: los cereales nos aportan principalmente fósforo, zinc, silicio y hierro. El aporte en calcio y sodio es muy reducido.

Fibra: la fibra de los cereales es principalmente la celulosa, que se encuentra en la capa externa de los granos. Vale aclarar que los cereales integrales son quienes aportan la mayor cantidad de fibra, puesto que cuando son refinados pierden la mayor parte de la misma.

 

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