Mitos de piel oscura

Aunque ciertamente son menos frágiles que las pieles blancas, la piel oscura no es inmune a las inclemencias del sol ni a cualquier agresión externa. Resiste bastante, pero hay un punto de quiebre muy cercano a cualquier otra dermis, según advierte la doctora Eva de Abreu. Esta experta nos lleva de la mano a conocer mejor esas pieles canela y de ébano que abundan en el trópico para darnos cuenta que necesitan tanto cuidado como la ciertamente más vulnerable piel clara:

• “La piel oscura presenta un mayor número de capas de células y un porcentaje de lípidos sensiblemente mayor que en las epidermis blancas. Por ello, las personas de color parecen tener una piel más compacta. Esta característica hace que se produzca una especie de barrera que provoca una menor absorción percutánea y un bloqueo a los productos cosméticos.

• Al producir mayor secreción sebácea, son particularmente sensibles a los productos grasos que puedan inducir a la aparición de acné. Sin embargo, esto las ayuda a tener una menor tendencia a envejecer.

• Las pieles oscuras contienen mayor número de glándulas sudoríparas, lo que se traduce en mayor pérdida de agua transepidérmica y, por ende, una mayor deshidratación. Esta deshidratación da paso a la descamación que le da el típico color blanquecino a la superficie y apaga su brillo. La piel negra tiene 2,5 veces más tendencia a la descamación que la piel clara y también es más propensa a generar queloides (cicatrices con relieve) cuando se hace una herida profunda.

• La piel oscura contiene niveles elevados de melanina (pigmento que le da color a la dermis humana) en comparación a otros tipos de piel. Esta cantidad de pigmento varía drásticamente de una persona a otra, pero existen características especiales que requieren un conocimiento y tratamiento específico, debido a que la naturaleza de la melanina es reactiva e inestable. 

LAS MANCHAS

Según De Abreu, la epidermis de color tiene más tendencia al desarrollo de manchas oscuras. Por ello, muchos de los tratamientos más eficaces contra las manchas, como ciertos láseres, no pueden usarse en la piel oscura. El acné y las cicatrices en general pueden producir manchas más notables que en otros tonos de piel. 

TRATAMIENTOS

Limpieza facial: con productos no grasos o ligeramente astringentes que compensen la mayor secreción sebácea de esta piel.

Exfoliantes: deben ser suaves y calmantes, con extractos de aloe vera y camomila.

Hidratación: los cosméticos hidratantes más indicados para las pieles oscuras son las fórmulas ligeras, poco oclusivas y elaboradas con ingredientes no comedogénicos (que pueden producir o promover los barros, espinillas, puntos negros o una hiperpigmentación cutánea. Finalmente, la doctora de Abreu deja deslizar un clamoroso llamado de atención: “Concienciar a las personas sobre el correcto cuidado de las pieles oscuras resulta de gran importancia para promover la salud cutánea y evitar enfermedades, manchas o cáncer de piel” 

MAYOR HIDRATACIÓN

En las pieles oscuras, la capa córnea no es más espesa pero sí más densa. La función barrera es menos eficaz que en una piel blanca y la piel negra se deshidrata fácilmente con una pérdida transepidérmica de agua elevada. Se descama y presenta un aspecto grisáceo, sobre todo en climas fríos. En efecto, soporta mal el frío y, en un clima templado, como transpira poco, su sistema natural de hidratación se desregula. La piel del cuerpo está a menudo muy seca, incluso rugosa, con un aspecto de “piel de cocodrilo”, en particular en las piernas. Por ello es necesario hidratar permanentemente la epidermis y nutrir las zonas secas. La sequedad cutánea de la cara tratada con productos no adaptados puede provocar una hiperseborrea y brillos en la piel, por lo que son necesarios productos hidratantes no comedogénicos. A su vez, el cabello y el cuero cabelludo también suelen estar muy secos, lo que lleva a utilizar tratamientos capilares grasos que puede favorecer la aparición de acné en el borde del cuero cabelludo o agravar. Debe evitarse el aseo demasiado frecuente con productos de higiene agresivos, así como los tratamientos repetidos, ya que alteran la película hidrolipídica y acentúan la sequedad cutánea y la irritación de una piel ya deteriorada por la higrometría reducida, el frío y el roce de la ropa. 

NOTA: Las personas de piel oscura son más propensas a sufrir decoloraciones, hiperpigmentación post inflamatoria y melasma.   

 

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