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¿Qué es la APLV?

La reacción a la leche de vaca es la alergia alimentaria más común en la infancia

Desde pequeños hemos oído repetidamente que la leche de vaca y sus derivados es uno de los alimentos más beneficiosos para el organismo; pero no ocurre así en la totalidad de los casos: la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) puede causar síntomas tales como problemas digestivos, dificultades respiratorias, erupciones cutáneas o inflamación de la cara. Pero la confirmación del diagnóstico de APLV también puede iniciar un nuevo período de preocupaciones por las dudas sobre los tipos de alimentos que su bebé puede comer y cómo su desarrollo puede verse afectado.

Es la alergia alimentaria más común en la primera infancia con una incidencia del 2 al 3% durante el primer año de vida. El sistema inmunológico de los niños con alergia a la proteína de la leche de vaca identifica esta proteína como peligrosa; por ello, el sistema inmune trata de «proteger» el cuerpo luchando contra ella. Esta defensa es lo que lleva a la reacción alérgica.

«Cuando los padres de estos niños reciben el diagnóstico pueden sentirse inseguros, porque no saben qué alimentos contienen alérgenos ocultos y se pueden angustiar ante algunas actividades diarias, como la compra de alimentos y la cocina», señala el doctor Pablo Ferrer González, especialista en gastroenterología y nutrición pediátrica, quien comenta que, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de alergias alimentarias, los bebés con esta afección pueden adquirir tolerancia.»Mientras la alergia persista, la dieta sólida de los bebés debe ser restringida debido a que no pueden consumir productos elaborados a base de leche de vaca», aclara el experto.

Según este médico, adquirir tolerancia a la PLV a una edad temprana permite a los lactantes y niños volver a una dieta normal más rápidamente, minimizando el impacto en su desarrollo. «Por suerte, muchos pequeños tienden a superar esta afección y la probabilidad de que un niño con APLV sea capaz de disfrutar de un vaso de leche algún día es muy alta», explica Ferrer González. Se han publicado estudios que demuestran que 8 de cada 10 niños adquieren tolerancia a los 12 meses de tratamiento, después de haberse alimentado con una fórmula extensamente hidrolizada de caseína, que incluye el probiótico lactobacillus rhamnosus GG (LGG), un tipo de bacteria que vive de forma natural en el cuerpo humano y ofrece numerosos beneficios para la salud.

PRIMERAS MEDIDAS

Si el pediatra sospecha que un bebé puede tener una APLV, o se ha confirmado ese diagnóstico, habrá que retirarle a ese recién nacido las proteínas de leche de vaca de la dieta para evitar que reaparezcan los síntomas.Esto incluye la leche y sus derivados, pero también una serie de alérgenos ocultos a los que hay que prestarle mucha atención, advierte Ferrer González.

LECHE MATERNA

¿Con qué se puede alimentar al bebé? “Si un bebé ha sido diagnosticado de APLV, la lactancia materna es la mejor nutrición ya que la leche de la madre contiene la composición nutricional idónea para los bebés, y anticuerpos que estimulan el sistema inmunológico infantil para que ayude a reducir las enfermedades y las infecciones”, apunta el especialista consultado.

No obstante, es posible que algunos pequeños sean tan sensibles que experimenten reacciones alérgicas al tomar leche materna, ante las pequeñas cantidades de proteína de leche de vaca (de la leche o los productos lácteos que la madre ha ingerido) que pasan de la leche materna al niño o niña.»Si ocurre esto, puede ser aconsejable que la madre reduzca o elimine de su dieta la leche de vaca, los lácteos y todos aquellos productos que la contengan, siempre bajo consejo y supervisión médica», recomienda el especialista.Si los síntomas de la APLV persisten, debería hablar con su médico para que le recomiende una fórmula infantil adaptada que sea hipoalergénica.

CONSULTE AL MÉDICO

• Si tiene un bebé menor de 2 o 3 años que presenta síntomas de intolerancia a la lactosa.

• Si su hijo está creciendo lentamente o no está aumentando de peso.

• Usted o su hijo tiene síntomas de intolerancia a la lactosa y necesita información sobre alimentos sustitutos.

• Los síntomas empeoran o no mejoran con el tratamiento.

• Desarrolla nuevos síntomas.

• Reducir la ingesta de productos lácteos que contienen lactosa de la dieta casi siempre alivia los síntomas. También mire las etiquetas de los alimentos para buscar fuentes ocultas de lactosa en productos no lácteos y evitarlas.Los productos lácteos que pueden ser más fáciles de digerir abarcan la mantequilla de leche y los quesos (los cuales contienen menos lactosa que la leche), los productos lácteos fermentados, como el yogur, helado, malteadas y quesos curados o duros, leche y productos lácteos deslactosados, y leche de vaca tratada con lactasa para niños mayores y adultos.

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