Que nada te detenga

La necesidad de reducir los kilos de más y lucir una figura más esbelta luego de las fiestas de fin de año, las ofertas y descuentos especiales para inscribirse en un gimnasio, más el propósito de estar en buena forma y tener mejor salud, son motivos que nos llevan a comenzar en enero una actividad física. Pero… ¿tendremos la fortaleza suficiente para pasar de la primera semana, o los quince primeros días, y alcanzar la meta deseada?

Hay varias claves para alcanzar este fin y la oportunidad de lograr una mejor figura y un óptimo estado de salud. En primer lugar, es importante que la actividad que elijamos esté cerca de casa o del trabajo, y nunca lejos. El lugar elegido puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso, una actividad localizada fuera de los lugares o circuitos habituales donde desarrollamos nuestra vida o actividades, es la razón número uno por la cual las personas no se ponen en forma bajo techo con regularidad. Si no es muy conveniente, no piense que se va a desviar del camino para acudir.

PARA COMENZAR

Un requisito clave para triunfar y reducir el riesgo de abandonar la práctica o sufrir una lesión consiste en avanzar poco a poco, con paciencia y sin demasiada prisa. Quienes jamás han hecho deporte o gimnasia de forma sistemática o han pasado un lapso de inactividad, y desean perder peso, deben comenzar su actividad  de forma «muy suave», sin exceder el cuarto de hora la primera vez, ser constantes y practicar  entre tres o cuatro veces por semana, aumentando cada día dos o tres minutos de ejercicio. El principal error es intentar hacer en dos días lo que no se ha hecho en mucho tiempo, en años, e incluso nunca.

Se suele empezar con muchas ganas, practicando de forma intensa o a un nivel no apropiado, pero un leve trauma, lesión muscular son suficiente motivo para abandonar. Suele pasar que como en un mes no se consiguen los objetivos, se deja la práctica deportiva. El ejercicio físico es mucho más efectivo cuando se practica poco tiempo al día y muchas veces a la semana. Hay que empezarlo con un calentamiento de cinco a diez minutos y terminarlo con unos estiramientos de un mínimo de diez minutos.

También es importante dar al cuerpo un descanso de dos días consecutivos, por ejemplo, el fin de semana.

POCO A POCO

Al principio, todos estamos muy motivados y con muchas ganas, pero el principal ingrediente debe ser la paciencia y empezar poco a poco, la clave está en un incremento progresivo de la actividad con períodos de recuperación adecuados para facilitar la adaptación del cuerpo, y en hacer un buen calentamiento previo al ejercicio. También son beneficiosos los masajes de recuperación y la hidroterapia.

Una práctica ‘irracional’ de ejercicio puede provocar un amplio abanico de dolores musculares, como contracturas, distensiones y lumbalgias. También son frecuentes las roturas de ligamentos, los esguinces y las dislocaciones, siendo rodillas, tobillos, hombros y muñecas las articulaciones que más sufren. Para aclimatar el músculo, tenemos que empezar a entrenar suavemente pues hay dos maneras de sufrir una lesión: haciendo ejercicios muy intensos con una mala técnica, o haciendo ejercicios de intensidad moderada y muy repetitiva.

DECÁLOGO PARA PRINCIPIANTES

1.- No obsesionarse, es importante hacer ejercicio de manera controlada y sin excesos.

2.- Calentar para preparar al cuerpo antes de la actividad física. Una serie de sencillos ejercicios durante 15 ó 20 minutos que estiren los músculos son suficientes.

3.- Hacer ejercicio gradualmente. No pretender hacer en un día lo que no se ha hecho en meses y aumentar progresivamente de intensidad y duración.

4.- Dosificar. Realizar la actividad un máximo de 2 ó 3 veces por semana. Si no somos deportistas, someter al cuerpo a sesiones exigentes puede ser perjudicial.

5.- No lanzarnos sin saber qué ejercicios se adecuan mejor a nuestra anatomía, la manera correcta de realizarlos y el tiempo que debemos dedicarles.

6.- Seguir unas tablas. Es mejor hacer poco ejercicio pero de calidad, con unas tablas adecuadas a las necesidades de cada uno y que ejerciten los músculos de forma controlada.

7.- Conocer el cuerpo, nuestras debilidades y posibilidades. Tienen que tenerse en cuenta la edad, el estado de salud, el estado de forma, y tener claro cuándo decir basta.

8.- Hacer estiramientos. Al acabar el ejercicio y durante 15 ó 20 minutos. Evite las sobrecargas.

9.- Seguir una alimentación equilibrada. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales no deben faltar en ninguna dieta.

10.- Tener siempre a mano un analgésico para aliviar el dolor y la inflamación.

 

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