Salud entre los dedos

Los masajes no son sólo una herramienta estética, sino un valioso instrumento para combatir dolencias específicas que oscilan desde espasmos musculares hasta achaques que atañen al corazón.

Una persona agotada difícilmente podrá rendir en el trabajo o en la casa, sin mencionar que el estrés acumulado muchas veces es el responsable de diversos achaques como lo son los dolores musculares. También, el tráfico, el ritmo de vida y las presiones cotidianas someten al cuerpo y a la mente a momentos de tensión que se traducen en malestares en los brazos, las piernas o en la cabeza. Ante tal rosario de perniciosas causas, los masajes constituyen una pequeña y gratificante pausa que permite recobrar el equilibrio necesario para continuar enfrentando el día a día.

La esteticista y terapeuta corporal María Cordero asegura que, en la actualidad, las personas parecen tener tiempo para todo, menos para ellas mismas. “La corredera de un lado a otro a veces impide que podamos hacer ejercicio o practicar algún deporte. Por ello, regalarse un momento para descansar y olvidarse de todo siempre viene bien. Los masajes relajantes son un medio efectivo para renovar energías”. La especialista recuerda que estar en armonía ayuda a prevenir, incluso, problemas como gastritis y colitis, pues nivela el sistema digestivo.

TEJIDOS FRESCOS

Pero, ¿qué hace que un masaje sea tan beneficioso y tenga estos efectos sobre la salud? Un masaje es una forma de estímulo físico manual sobre el organismo que provoca reacciones biológicas, psicológicas y sociales provechosas. Cuando los músculos se encuentran tensos o han sido sometidos a demasiado esfuerzo, acumulan sustancias de desecho que causan dolor, rigidez e incluso espasmos musculares. Al incrementar la circulación en los músculos, el masaje acelera la eliminación de estas sustancias tóxicas.

A la vez, hace que llegue sangre y oxígeno fresco a los tejidos, con lo que se aligera el proceso de recuperación de lesiones y de numerosas enfermedades. Pero esto es sólo el comienzo. “En los últimos 15 años se ha acumulado una gran cantidad de evidencia que demuestra que éste, posee una impresionante lista de beneficios tanto para la salud de nuestro cuerpo como de nuestra mente. Esto incluso en áreas que muchos ni siquiera sospechaban”, asegura Cordero.

EN ASCENSO

El masaje debe realizarse en un ambiente adecuado y la persona encontrarse en una posición cómoda. La piel debe estar limpia, sin heridas ni contusiones o traumatismos, preferiblemente acostado sobre una camilla la que debe estar a la altura de la cadera de quien hará la frotación.

Las uñas de quien realiza el masaje deben de estar cortas, preferiblemente sin esmalte, se deben lavar con jabón y agua tibia y desinfectarse con alcohol gel. El masajista no debe usar anillos, relojes, pulseras ni cadenas, nada que al momento del masaje pueda dañar la piel del paciente, dice la entrevistada.

Las maniobras deben comenzar lentamente en dirección ascendente, es decir, hacia el corazón, de manera que el roce con la palma de la mano abierta comprima la sangre venosa llevándola al corazón, activando así la circulación procedente de los tejidos.

Algunas de las técnicas que Cordero menciona es la fricción circular con las yemas de los cuatro dedos de una mano o con sobrecarga, y estos formando un ángulo de 45-60º con la zona trabajada cerca de la columna vertebral y con movimientos circulares se adelantan 4-5 centímetros hacia arriba.

Otra de las técnicas es por batimiento, que consiste en golpeteos perfectamente coordinados para estimular los músculos. Por ejemplo, con un masaje por batimiento, la espalda recibirá un tratamiento estimulante gracias a la acción de golpeteo de los rodillos de masaje. Esta técnica estimula la circulación sanguínea, efecto duradero que incrementa la circulación de oxígeno en el organismo, alivia la tensión lumbar y dorsal, con un impresionante efecto en las zonas musculares del cuerpo donde se pueden acumular la grasa o la celulitis, o en zonas susceptibles de contracciones musculares. Además, puede ayudar a aliviar desórdenes alimenticios y tiene una influencia positiva en los problemas bronquiales.

Otra es el shiatsu, que consiste en la presión que se realiza con los dedos sobre los meridianos, por donde circula la energía del cuerpo. A través de este masaje se pueden relajar músculos tensos, eliminar tensiones, mejorar la circulación sanguínea, generándose un efecto energizante. Se logra una sensación de serenidad, incrementando el funcionamiento de todos los órganos.

PARA CADA NECESIDAD

Todos en alguna oportunidad han dado o recibido un masaje buscando aliviar el dolor producido por un golpe, o para mitigar padecimientos como los estomacales; sin embargo, pocos saben que existe una infinidad de tipos, según lo que se quiera tratar en el paciente. Alexandra Diez, fisioterapeuta y acupuntora, cita los más conocidos:

ANTI-ESTRÉS: muy suave con presión moderada.

TERAPÉUTICO: se trabaja profundo hasta llegar a la fibra del músculo para las contracciones musculares; muy recomendado para la corrección postural

DRENAJE LINFÁTICO: uno de los más sutiles pues trabaja ganglios y vasos linfáticos activando su automatismo, para mejorar la eliminación de toxinas.

ENERGÉTICO: se trabaja la espalda con el ying y el yang, equilibrando energías e incluso problemas emocionales.

REFLEXOLOGÍA: estimula en el mapa de los pies áreas reflejas que por vía del sistema nervioso informa al cerebro del mal funcionamiento de un área del cuerpo, propiciando así una respuesta de éste y así su defensa.

TUI NA AN MO: significa “empujar-amasar-presionar-frotar”, es chino y un valioso instrumento terapéutico para trabajar la columna vertebral.

PIEDRAS CALIENTES: uno de los más populares, exquisitos y relajantes de la actualidad, por su combinación manual con calor.

REDUCTOR: con maniobras rápidas y profundas, intenta paliar la gordura adiposa.

EXCITANTE: Ideal para la depresión nerviosa. Es utilizado por los deportistas antes de una competencia. Si se aplica desmedidamente puede ser perjudicial.

TONIFICANTE: para la convalecencia (post fracturas o recuperación de enfermedades).

CUÁNDO NO

• Una contraindicación para tomar un masaje es que se presente alguna erupción en la piel, por lo que antes de asistir a un spa debe consultarse a un médico.

CUANDO SÍ

• Si se está sometido a mucha tensión.

• Si se tiene insomnio.

• Si hay dolor en los músculos de la espalda, brazos y piernas.

• Cuando se está cansado.

• Cuando se desea, simplemente, disfrutar de un momento de tranquilidad.

TIEMPO IDEAL

Sobre el tiempo que debe durar un masaje, depende de por qué y a quién se le ofrezca. Una sesión de masajes estimulantes debe ser de aproximadamente de cinco a 10 minutos, mientras una descontracturante y sedante puede alcanzar los 20 ó 30 minutos. Un masaje local (piernas – brazos) se prolonga por unos 10 minutos; entre tanto, un masaje general no debe exceder la hora.

 

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