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Zarcillos XL

El zarcillo se consolida como la joya por excelencia y lo hace a lo grande. De tamaño gigante, su poder es tal que consigue rejuvenecer el look más clásico del armario. En las últimas temporadas, los accesorios han ido ganando protagonismo en los estilismos, relegando las prendas a un segundo plano en favor de gargantillas, lentes de pasta, sombreros y, ahora, zarcillos, que llegan dispuestos a acaparar toda la atención, en distintos formatos y colores. El nuevo complemento fetiche ya ha conquistado pasarelas, alfombras rojas e incluso eventos de la realeza, tres escenarios muy diferentes donde han demostrado su capacidad para hacer elegantes los estilismos de calle, y dar un punto divertido a los looks más conservadores.

DE FLECOS PARA MARCAR EL RITMO.

La tendencia de los zarcillos XL comenzó con el modelo más clásico: los aros, que fueron un elemento común en las pasadas semanas de la moda, y el mejor homenaje a la cultura hip-hop de los 80 y los 90, muy emulada por los diseñadores. En la temporada actual, el ritmo lo marcan siluetas elongadas, cuyo mejor representante son los flecos de tela, que aportan textura, movimiento y color a los looks de belleza, dinamizando las facciones y dirigiendo toda la atención hacia el rostro. Una tendencia que no ha tardado en convertirse en una apuesta segura para diseñadores e influencers internacionales, y que está protagonizando algunos de los estilismos más inspiradores de los street style actuales. Como no podía ser menos, los imperios de la moda low cost, que ya incluyeron estos accesorios en sus colecciones, han mantenido estos llamativos zarcillos en las líneas de otoño/invierno, apostando por combinaciones de colores como verdes y azules, o naranjas y rosas, mezclados también con piezas metálicas.

ASIMETRÍA, LA CLAVE DEL EQUILIBRIO.

Todas las variaciones de zarcillos XL son válidas para jugar a la asimetría, la otra tendencia estrella de la temporada en lo que a accesorios respecta, que invita a combinar distintas formas y tamaños para encontrar el equilibrio del look. Una práctica que empezó hace años con los earcuff, pieza que cubre casi por completo una de las orejas, y que ahora vuelve para hacer de la desproporción el elemento clave, en la que llevar una oreja desnuda y una gran flor en la otra ha pasado de ser un despiste a un símbolo de amor por la moda. El mejor compañero de la asimetría son los diseños geométricos, donde interactúan líneas rectas, curvas, y pequeños cuerpos de minerales discretos, como el granito, elementos que, al unirse, dan vida a una nueva especie de joyas minimalistas, más elaboradas que sus predecesoras. Ya sea con flores o flecos, con parejas o a base de asimetrías, las joyas de esta temporada abandonan la discreción extrema de colecciones anteriores para pasarse a una amalgama de tonalidades y materiales, que promete dar un plus de alegría a la moda.

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