InicioChévere ReportajesCrítica cinematográficaLiam Neeson experimenta el ocaso de su rudeza en "Contrarreloj"

Liam Neeson experimenta el ocaso de su rudeza en “Contrarreloj”

Su nueva misión, de vida o muerte, lo mantendrá apretando el esfínter durante 90 minutos

“Contrarreloj” llega a los cines para enganchar a ese público que disfruta sufriendo. En la película, protagonizada por Liam Neeson, el empresario Matt Turner debe salir airoso de una amenaza que involucra a su esposa, hijos y amigos. El reto, de vida o muerte, lo mantendrá apretando el esfínter durante 90 minutos pues es bajo el asiento de su vehículo que yace una bomba.

Neeson, que a decir verdad va perdiendo esa imagen de duro de matar, arriba con esta a su película 101. La producción, obra de los mismo de “El pasajero” y dirigida por Nimród Antal, es un remake de la española “El desconocido” (2015), que ya en 2021 había tenido su versión coreana: “Amenaza explosiva”.

En la trama, un corredor de bolsa sudará frío al activar una bomba en el carro que conduce. El problema es que ese fatídico día el hombre intenta ser buen padre y es obligado a llevar a sus hijos al colegio. De esta forma, el conflicto le sacará canas verdes elevando una amenaza que lo impulsará a la reflexión.

Sin poder levantarse del asiento, o abrir las puertas del auto, Turner verá cómo otros sujetos relacionados a él sufren el mismo destino. Sólo que lo harán con un final menos alentador. Esto disparará su presión y angustia, sobre todo porque pasa todo el rato echando coco a quiénes pueden odiarlo tanto.

Se despejan dudas

El espectador irá descubriendo la vinculación de este adinerado sujeto con el blanqueo de capitales y paraísos fiscales. También su pésima relación familiar, incluyendo un divorcio en curso. Pero sin exceso de acción, más allá de algunas persecuciones de infarto, serán el suspenso y la empatía, por encima de la historia, las que enganchen.

Otro problema es que Liam Neeson ya no parece tan rudo y más que como un padre fortachón luce como un abuelo obstinado. Quizás por ello hayan decidido mantenerlo pegado a una silla en lugar de corriendo por su vida y dando saltos imposibles.

En la piel del héroe familiar, este actor irlandés de 71 años, vuelve a hacer lo que tan bien sabe. El problema es que la historia carece de la fuerza que ya él tampoco manifiesta y coherencia para volverse interesante.

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