InicioChévere Reportajes"Los extraños: capítulo 1": una de terror anclada a prejuicios

“Los extraños: capítulo 1”: una de terror anclada a prejuicios

La película es una versión de la estrenada en 2008

“Los extraños: capítulo 1” debutó esta semana en los cines. La película desempolva el filme homónimo de 2008 contando la misma historia con nuevo elenco. Fuera de ello, otra novedad que la enmarca es que el conflicto se descubrirá en tres partes.

Protagonizada esta vez por Madelaine Petsch (“Riverdale”) y Froy Gutiérrez (“Teen Wolf”), “Los extraños” imita a imagen y semejanza a su predecesora. De hecho, mantiene la esencia de la escrita y dirigida por Bryan Bertino, que contó con Liv Tayler y Scott Speedman en su elenco hace casi dos décadas.

Pero de aquella primera versión, que gozó de atributos para asustar, la nueva llega solo para repetirse. En 2018, ya el tema se venía desinflando con el debut de “Los extraños: cacería nocturna”, una segunda versión en la que una familia era blanco de los asesinos.

Como si no fuera suficiente, en 2024 se busca de nuevo poner sobre la mesa la distancia que existe entre lo moderno y lo añejo, entre la ciudad y el campo, o incluso lo progresista y lo conservador.

O al menos eso parece en el conflicto central que se expone y al que se enfrenta esta joven, bella y casi perfecta pareja. Llegan de una gran ciudad a molestar con su simple presencia a los habitantes de un pequeño poblado llamado Venus (ubicado en Oregón, Estados Unidos) que se resiste al paso del tiempo y a todo lo que huele a novedad.

Los jóvenes viajan a Portland para celebrar su quinto aniversario de novios pero el escape del caos citadino los llevará directo a un entorno salvaje e irracional. Algo que podría ser interesante si la película no se quedara en los sustos de siempre.

Pese a ello, no es la peor versión ni tampoco una aventura insufrible. De hecho, si no ha visto hasta la fecha ninguna de las anteriores puede que le encuentre encanto. Incluso a partir del trabajo de sus protagonistas que como pareja funcionan.

Tensión y gritos

En la trama, estos jóvenes (Maya y Ryan) que lucen exitosos, liberales y simpáticos se ven obligados a rentar una cabaña en medio del bosque. Su viaje se frustrará al ser víctimas de un desperfecto en su vehículo que los obligará a pasar la noche allí. Un lugar que a todas luces deja de ser el escenario soñado por dos tórtolos con muchas ganas de portarse mal para convertirse en una pesadilla aterradora.

Y es que este aislamiento geográfico será perfecto para que tres asesinos enmascarados acudan a la cabaña para acosar y atacar a los jóvenes sin ningún motivo.

Algo que se sustenta en los números rojos que aporta al inició la película y dan cuenta de los brutales asesinatos que se cometen en Estados Unidos. Pese a estas cifras inquietantes, el filme advierte que el espectador está por presenciar uno de los más terribles registrados hasta la fecha.

Algo que no queda del todo expuesto pues durante la trama, en ese juego del gato y el ratón, los ataques son pocos. Digamos que el espectador sufre mientras ve a estos jóvenes buscando la forma de escapar ante un grupo que cocina su estocada a fuego lento.

Para hacer saltar al espectador de su asiento, constantemente se busca echar mano al factor sorpresa. Pero el recorrido pausado de las agresiones hace que la tensión se centre en un miedo que a ratos está y a ratos se olvida. Sobre todo por las tonterías que suelen recrear los jóvenes en medio de tan aterradores momentos.

Dirigida por Renny Harlin, con una duración de 91 minutos, las motivaciones y objetivos que llevan a los enmascarados a actuar brutalmente se desconocen. Lo mismo que la decisiones de sus protagonistas de hacer todo sin lógica ni sentido común. Quizás quede para la siguiente.

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