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Te volviste loco, Wilfrido

Sus temas forman parte de la banda sonora de los 80 y los 90

La estafa de aproximadamente diez millones de dólares a empresarios y banqueros venezolanos convirtió al falso jeque Alá Al Fadilli en una celebridad, a finales de agosto de 1982. El caso tuvo gran repercusión mediática por los nombres involucrados y porque nadie sospechó de un supuesto musulmán que ingería alcohol sin ver para los lados. Wilfrido

En los programas de humor de la radio, era frecuente que el tratamiento de la noticia estuviera acompañado por el tema “El barbarazo” que incluía las estrofas “arrasó con tó y el queso que había en la mesa también se lo comió”.

Si bien la grabación se había realizado algunos años antes, el suceso permitió el acercamiento del público venezolano a un artista dominicano que continuó su trabajo de conquista con “Abusadora”. Y el nombre de Wilfrido Vargas comenzó a hacerse familiar, para bailadores y escuchas.

En ese momento, Fernandito Villalona se había ubicado muy bien en las emisoras nacionales con “Cama y mesa”, mostrando un merengue con melodías más románticas que distaban de aquel que Damirón había internacionalizado con su “Piano merengue”, en la década de los 60. Nuevas generaciones descubrieron el género quisqueyano.

La explosión definitiva de Wilfrido se produjo en 1984, cuando el sello Karen Records lanzó al mercado el sencillo “El africano”, que abrió la compuerta de un repertorio que integra la banda sonora de los 80 y los 90: “El jardinero”, “El loco y la luna”, “La medicina”,” A mover la colita”, “El baile del perrito”, “Por la plata baila el mono”, “Dime si te gustó”, “Amor casual”, “Volveré” y “Cuando estés con él”.

Con el mandado hecho y tras haber superado algún percance de salud, el artista tiene sobrados motivos para soplar 75 velas, el 24 de abril.

La excepción

Wilfrido Radamés fue el único de los 13 hermanos Vargas Martínez que siguió la ruta musical, a pesar de las influencias paternas. Ramón y Bienvenida tocaban muy bien la guitarra; él también se aplicaba con el acordeón y ella con la flauta.

A los 10 años, el pequeño comenzó su formación y, un año después, fue nombrado primera trompeta de la Banda Municipal de Altamira, su pueblo natal, perteneciente a la provincia de Puerto Plata.

La primera experiencia profesional surgió en 1972. Instalado en Santo Domingo, fue contratado para actuar en el night club Casbah. Reunió a cinco colegas bajo el nombre de Los Beduinos. Al cabo de un lustro y algunos discos, personalizó la agrupación.

Wilfrido Vargas aprovechó su posicionamiento en los mercados internacionales para promocionar nuevos talentos de su país. En un punto de su carrera, no firmaba contratos a menos que incluyeran a Las Chicas del Can, vendida como la primera orquesta femenina de merengue, y Altamira Banda Show.

Padrino

Con su música, Wilfrido Vargas conquistó mercados tan dispares como Inglaterra, Suecia, Países Bajos, Italia y España, además de buena parte de Latinoamérica.

Fue el primer dominicano en saturar Los Altos de Chavón, lugar emblemático de su isla natal, donde, hasta el momento, solo había triunfado Michael Jackson.

Su orquesta sirvió de vitrina a futuras figuras del merengue como Rubby Pérez, Bonny Cepeda, Eddie Herrera y Mickey Taveras. En sus filas militó el zuliano Leo Díaz, quien grabó el tema “Sálvame”.

Aunque algunos dedos lo han señalado por plagio, ninguna sentencia ha validado las acusaciones. Actualmente, está residenciado en Bogotá.

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