“7 minutos” o la clase obrera siempre debe luchar

En este época que gobiernos de derecha se montan en el poder como los casos argentino y brasileño, afectando los derechos laborales y reivindicaciones de la claso obrera, es necesario ver la excelente historia de la pieza teatral «7 minutos», original del italiano Stefano Massini y dirigida por Diana Volpe para La Caja de Fósforos de Caracas, los viernes a las 7:00 pm; mientras sábados y domingos a la 6:00 pm. 

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La historia se centra en el dilema de once trabajadoras que a su vez representan a otras 200 empleadas en una fábrica textil.

Ante un cambio de gerencia, deben decidir si ceden parte de su tiempo libre diario (siete minutos) y así mantener sus empleos en un contexto de inestabilidad laboral. Estas once mujeres de la empresa que acaba de ser vendida a una multinacional entran en pugna. Para algunas es un nimiedad, otras creen que deben ceder esos minutos para mantener sus puestos, varias creen que puede ser el principio de varias trampas a corto plazo.

Esta es un obra donde el texto y, por supuesto, las buenas actuaciones son primordiales. Y a pesar que este numeroso elenco mezcla experimentadas histrionas con algunas nuevas, ninguna desluce en sus cortas o largas participaciones. Uno se siente sumergido en la discusión sindical de Haydée Faverola, Grecia Augusta Rodríguez, Nakary Bazán, Nerea Dorronsoro, Sandra Moncada, Ileana Hernández, Ari Savio, Patty Oliveros, Mary Duarte, Danae Giachetta y Rossana Contin.

Massini es uno de los dramaturgos más importantes del teatro italiano en la actualidad. Es el actual asesor artístico del Teatro Piccolo de Milán y escribió esta obra en 2013. Ha dicho que el teatro es un lugar sagrado y por tanto considera que debe estar a su altura: “Le debo un respeto. Para mí, no es un sitio donde quepan las tonterías o los divertimentos insustanciales”.  

Ileana Hernández interpreta a una emigrante árabe: “Somos once mujeres en escena. De hecho es la obra en la que he trabajado con más mujeres. De entrada uno puede decir que no debe ser  fácil por una cuestión de muchos egos encontrados (risas). Sin embargo, la experiencia ha sido maravillosa, ya que todo el mundo está bien concentrado en el papel que le toca y ha sido una buena orquestación en general de la mano de la directora Diana Volpe. Es un elenco talentoso, donde puedes encontrar gente con mucha trayectoria y también jóvenes talento de relevo y es muy bueno, porque muestras varias generaciones”.

Nerea Fernández es la excéptica Mireya: “La obra habla más que todo de las diferentes posiciones que tiene la gente ante la toma de decisiones. Y como cada una tiene la razón porque todos tienes sus motivos muy legítimos. Siento que más que hablar el tema de las libertades económicas y los derechos de los trabajadores, habla de los derechos humanos, de esta capacidad de decidir y rompe el ‘status quo’ en la toma decisiones que marca una ante y un después en la vida de la gente. Las personas pueden tener diferentes puntos de vista, pero se pueden llegar a acuerdos. La obra habla también de la capacidad de que todos podemos vivir en un mismo espacio y que la democracia es la que impera”.

Rossana Contin tiene el rol de la joven Sabina: “Ella representa la contrariedad ante Blanca, a quien considera que representa la superioridad, lo que no soporta porque no tolera a quien tenga una posición de superioridad. Ella cree en el anarquismo. En la obra si se logró mostrar esa tensión en los personajes. En el caso de mi rol, es una rebelde sin causa, pero en general en Venezuela la juventud ha perdido la creencia en los líderes, porque sencillamente nos han defraudado. La obra tiene mucha vigencia en estos tiempos que vivimos en América Latina, sobre todo como ciudadanos cuando nos tomamos tan a la ligera decisiones de mucha responsabilidad”.

La directora Diana Volpe señaló que el trabajo duró tres meses: “Le pedimos a cada actriz que desarrollara su personaje inventado su propia historia, pero no para venir a contárnosla, sino para que ella supiera de dónde viene, que buscaran dentro del texto quien es su amiga o no en este grupo. Y solas fueron formando las relaciones entre ellas, que además son las que están dadas en el texto, pero no se les dijo de antemano sino que ellas las fueron descubriendo en el trabajo”.

Ella dejó que el elenco desarrollara los personajes, “solo realicé algunas acotaciones muy puntuales, pero en general no participé mucho, porque el texto está tan servido, que no hay nada que inventar como directora (risas). Esta es una obra que no necesita más nada, es una obra actoral”.

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Señaló que existe nuevo talento, ya que recordó que en diciembre realizaron audiciones donde no esperaban más de treinta personas, “pero al final fueron más de 150. Hay talento, pero creo que en el país no utilizamos la fórmula de la audición. Siempre es el director conoce y te llamo a ti y a ti. Yo que he trabajado en tantas partes del mundo y he podido trabajar por las audiciones, creo que se deben abrir más audiciones para que cada uno tenga una oportunidad”.

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