InicioChévere¿Ahora Bad Bunny es feminista?

¿Ahora Bad Bunny es feminista?

¿Reggeatón feminista? ¿Existe? ¿Es un  oximorón? La sola idea produce arcadas en los grupos más ortodoxos de lado y lado pero es verdad que a codazos el discurso que reivindica a la lucha de las  mujeres se ha infiltrado desde el principio en el género urbano y ya pareciera estar llegando al escenario mainstream, al menos como tema que lo interpela.

El punto de inflexión más reciente (y ruidoso) es “Yo perreo sola”, el nuevo sencillo del boricua Bad Bunny a dúo con la voz femenina de su compatriota Nesi. La canción le ha dado ritmo, flow y tema de conversación a la cuarentena de la amplia feligresía regetonera. Lo certifican más de 120 millones visitas en Youtube en apenas tres semanas y números similares en otras plataformas.

“Tú la ves bebiendo de la botella, los nenes y las nenas quieren con ella. Tiene más de 20, me enseñó la cédula, y en el amor es una incrédula”, dice la canción que en sí misma no proclama nada nuevo. Es la historia de una chica que reivindica su derecho a gozar libremente con la música y que no acepta a “ningún baboso” en la pista de baile, un lugar (o no-lugar) para el placer pero también para la confrontación y para disputar el ejercicio simbólico del poder. Si bien es una letra que va a contracorriente con el reggeatón más posicionado, tampoco es que se trata de un discurso pionero. Pudo haber sido un reggeatón más.

El plus vino con el videoclip. La puesta en escena ofrece al propio Bad Bunny ataviado como mujer, o mejor dicho, como mujeres, paseándose por varios estereotipos de figura femenina y poniéndose en los zapatos de esas que disfrutan con el perreo hasta abajo al que invitan sus canciones pero que, naturalmente, rechazan que su meneo se interprete como una invitación al acoso.

El reggeatón ha sido históricamente acusado de ser un género musical misógino que se mofa de las mujeres y que las hipersexualiza. Desde su irrupción a finales de los 90 hasta su actual apoteosis planetaria (ya lo llaman “el nuevo pop”) la participación femenina en este universo ha sido cuando menos escasa y la representación que ha hecho de las féminas ha consistido en imágenes en las que se las presenta como objetos de deseo o como histéricas. Por eso, todo lo relacionado con esta cultura se ha instituido como la antítesis de cualquier militancia feminista.

No obstante, ni es el reggeatón la única música machista, ni es cierto que la voz de las mujeres se quedó muda dentro de esta corriente de la industria cultural. Tampoco que Bad Bunny es el abanderado de una batalla que en este caso particular lleva ya dos décadas.

“No, tranqui”

Más allá de la transformación a mujer de su protagonista, el video de Bad Bunny, digirido por él mismo, ofrece una degustación de diversos elementos discursivos que van en dirección opuesta a la estética e incluso a la ética del reggeatón que más suena, y del cual él mismo hace parte. Por esos guiños, que para muchas y muchos están siendo usados (y abusados) de forma oportunista, es que a la pieza la “acusan” de feminista.

La cineasta costarricense Laura Astorga ahondó sobre el metraje en entrevista con Juan Carlos Arciniegas, uno de los cronistas de espectáculos de CNN en español, y lo metió bajo la lupa de su Sexismógrafo, un método que ella misma ideó para detectar el sexismo en los relatos audiovisuales. Para la realizadora, en primer lugar, el video es un producto al que inscribe dentro de la corriente del “Femvertising”, la publicidad que se vale de la creciente simpatía por el discurso de la paridad de género para apelar al mercado joven que se considera de vanguardia y que se identifica con esa y otras banderas progresistas.

Empero, no desecha el valor de la pieza como vector para llevar las nociones básicas de la igualdad a un público que normalmente no consume esos contenidos, y sobre todo para “dialogar con el futuro”. Por ejemplo, para ella, uno de los valores de “Yo perreo sola” es la distancia que pone con la masculinidad que normalmente se muestra en la cultura regetonera.

¿Somos capaces de imaginarnos a Daddy Yankee o a Pitbull vestidos de mujer? La sexualidad de Maluma se puso en tela de juicio cuando hizo un video con Ricky Martin, al punto que debió responder sacando en el acto otro donde proclamaba que tenía sexo con “cuatro babies” para limpiar su imagen de cualquier atisbo de duda.

Con su propuesta, Bad Bunny se ríe de todo eso. Antes bien, al travestirse está viajando a contravía de sus colegas e incluso los increpa y desafía. Tanto así que al final del video les habla directamente a ellos y a su público masculino con el mensaje: “Si no quiere bailar contigo, respeta”. Quizá el manifiesto que resume toda la intención de su canción.

Astorga también mencionó los distintos escenarios que se alternan durante el video. En uno de ellos, de color verde, con el mismo tono cromático usado por las feministas en la campaña por la despenalizacion del aborto, se leen los slogan “Las mujeres mandan” (¿sobre su cuerpo?) y “Ni una menos”, una de las consignas contra el femicidio, la más nefasta consecuencia de la violencia machista. En otro, un Bad Bunny en falda escocesa se presenta como esclavo de tres mujeres feroces, y en uno de blanco, que pareciera ser el más masculino, el puertorriqueño entona su letra mientras en los muros tras él se dibujan obras que evocan en trabajo de Keith Harring, icónico artista visual y activista queer norteamericano que murió de Sida en 1990.

Otro de los escenarios lo presenta vestido de rosado y disfrutando del perreo de cuatro bailarinas cubiertas de flores a quienes no se les aprecia el rostro. Quizá allí critica la función de mujeres florero que normalmente acompañan a sus colegas (y a él mismo) en exactas circunstancias.

Otras feministas que compartieron sus apreciaciones sobre la pieza fueron las  colombianas de canal de YouTube Las Igualadas. Este colectivo, que dedicó uno de sus recientes episodios a hablar de “Yo perreo sola” y de reggeatón reivindica al género como una plataforma para expresar la sexualidad sin tabúes. “No es contradictorio que las feministas bailemos reggeatón sino un poco todo lo contrario”, afirmaron.

Sobre el video de “Yo perreo sola” dijeron: “Esto no se trata de volver a Bad Bunny un ícono feminista ni de meter las manos en el fuego por el man, pero sí de reconocer que dentro de su género está cuestionando estereotipos porque a lo que nos tienen acostumbrados los videos regetoneros es a una idea bastante tóxica de la masculinidad”.

“Yo quiero bailar”

En 2003, cuando Bad Bunny era un niño de 9 años, Ivy Queen “La caballota”, cantante de la primera camada de regetoneros mainstream y única mujer del grupo, irrumpió con “Yo quiero bailar”, un tema que habla del mismo dilema que “Yo perreo sola”: autonomía en la pista de baile. Hoy todavía es el máximo himno femenino dentro de la cultura del reggeatón.

“Porque yo soy la que mando. Soy la que decide cuando vamos al mambo, y tú lo sabes”, dice la lírica de Ivy Queen en la que le aclara a sus compañeros de baile que su perreo apasionado “no quiere decir que pa’la cama voy”.

Yvy Queen fue por años una voz solitaria. En ligas menores de reggeatón fueron apareciendo voces como la de Chocolate Remix, agrupación argentina nacida en 2013 que interpreta un reggeatón “feminista y lésbico” a través del cual denuncia la violencia de género y cuestiona los roles asociados tradicionalmente a las mujeres.

Este año, también en esa liga “indie” la agrupación peruana-belga Chicos y Mendez sacó hace un año el tema “Reggeatón feminista” a dúo con la portuguesa Flavia Coelho. En el video escenifican una versión femenina de la última cena de Leonardo Da Vinci y en el lugar de Jesús está sentado el cantante principal de la banda travestido como Frida Kalho. La española Brisa Fenoy, que sueña con abanderar un movimiento para feminizar el reggeatón tiene un amplio repertorio bailable con letras comprometidas. En su canción “Santos ovarios” le reprocha a su manager por el atuendo sexy que la obliga a usar para que triunfe en el “mundo de la música” y le dice “estoy ya cansada de ser cliché”.

La española Brisa Fenoy quiere abanderar un movimiento para «feminizar el reggaetón»
Fotograma del «Reggaetón feminista» de Chicos y Méndez

En cuanto al reggeatón de las grandes disqueras, en años recientes se ha visto un repunte importante en el número de intérpretes femeninas. La mayoría sigue encarnando a la cultura tradicional del reggeatón con el cuerpazo, el sexo como tema central y el bling blig como valor, sin embargo, los temas están empezando a abordar a la sexualidad femenina desde otra óptica y ya eso es un triunfo.

En “Downtown”, por ejemplo, el tema que hace dos años lanzó Anitta a dúo con J Balvin, plantean un juego sexual en el cual ella exige y él complace. En “La respuesta”, Becky G le enfatiza a Maluma que si está buscando una mujer para que le lave y le planche, ni siquiera la considere. Hasta la propia Shakira en “Puro chantaje” pone condiciones para aceptar una relación sin ataduras. “No soy de ti ni de nadie”, le dice al “Pretty boy”.

La canción «Downtown» de Anitta y J Balvin pone el rol de poder en la fémina

Difícilmente el reggeatón podría considerarse un agente de cambio protagónico para la reivindicación de las mujeres, pero quizá sí pueda ser una caja de resonancia para que el mensaje llegue a más público. Que su cultura no se haya visto indiferente al mundo que cambia es ya una brisa fresca.

Nesi sí perrea sola

A la par, y como colofón a esta histortia, algo curioso. En “Yo perreo sola” es que Nesi, la puertorriqueña que canta a dúo el tema con Bad Bunny, no aparece en el video. La razón es meramente contractual. Los compromisos de la joven con otra disqueras le impiden mostrar el rostro en la pieza que hoy da tanto de qué hablar y que supuestamente reivindica a su género.

Nesi no aparece en el video de Bad Bunny por asuntos de contrato.

Para no dejar que pasara por debajo de la mesa, la joven de 22 años que se dio a conocer con videos de freestyle en las redes sociales, grabó su propia versión, en la cual aparece perreando en un yate rodeada de modelos en traje de baño que bailan, se bañan en champaña y se divierten con referencias al sexo lésbico.

Nesi aclara que Bad Bunny solo “compró” su voz y que la autoría del tema es cien por ciento del “conejo”. La intérprete, que no encarna el ideal estético que acostumbra el reggeatón, ya está grabando su disco y su popularidad en redes social ya en franco ascenso.

Deja un comentario